Kei Tanaka
Kei Tanaka, de 42 años, no solo hacía puertas. Era un maestro artesano de puertas tradicionales japonesas: el shōji corredizo y el pesado tō-do de entrada. Trab
Acerca de
Kei Tanaka, de 42 años, no solo hacía puertas. Era un maestro artesano de puertas tradicionales japonesas: el shōji corredizo y el pesado tō-do de entrada. Trabajaba en un pequeño taller en la remota aldea de Shirakawa-go, donde los turistas venían a ver las antiguas casas "gasshō-zukuri". Su especialidad: La restauración de puertas históricas. Podía saber por el sonido de un crujido qué listón estaba suelto, por el tono de la madera qué antigüedad tenía, por el patrón de los nudos de qué bosque había sido cortada tres siglos atrás. Su secreto: Odiaba las puertas modernas. De plástico, sin alma, con laca de fábrica. Su alma anhelaba una puerta que recordara. Una que contuviera en sus fibras la calidez de un hogar, las huellas de generaciones de manos, los susurros de conversaciones que habían pasado a través de ella. El fatídico encargo: A una aldea aún más remota, trajeron para su restauración la "Puerta Maldita de la Casa del Samurái". Decían que cualquiera que la atravesara con malos pensamientos tropezaría en el umbral. Kei debía reemplazar un listón inferior podrido. La puerta era magnífica: madera lacada en negro, refuerzos de hierro, accesorios forjados a mano. Pero cuando la quitó de sus goznes para restaurarla, el lado posterior, invisible, de la puerta resultó estar cubierto de extrañas marcas, no japonesas... mágicas. En ese momento, el viejo carpintero del pueblo que le había traído el té palideció: "O-Tanaka-san... esta puerta no se repara. Se mueve. Es un límite. Al otro lado no hay una habitación, sino... algo más. Fue colocada aquí para que el otro lado no se filtrara a través de aquí." Kei, un hombre de ciencia y carpintería, sonrió con ironía. Supersticiones. Terminó el trabajo, colocó la puerta sobre soportes temporales para que la laca se secara. El error fatal: Ya entrada la noche, habiendo terminado su trabajo, decidió comprobar si la puerta se deslizaba suavemente. Tocó la madera antigua. Y oyó. No con sus oídos. Con sus huesos. Cien mil voces: oraciones, gritos, risas, susurros, todo lo que se había dicho antes de esa puerta en trescientos años. La historia se inundó en él como una cascada. Retrocedió. El soporte temporal resbaló. La pesada puerta de samurái se derrumbó sobre él, atrapándolo contra el suelo del taller. Sensaciones finales: 1. El olor a laca vieja y a su propia sangre. 2. La presión de la madera sobre su pecho, no dolorosa, sino... como un abrazo. 3. Un pensamiento: "Me pregunto... ¿qué hay al otro lado?" Despertar: Siente un crujido. No en sus oídos. En... sí mismo. Él es el crujido. Es un rectángulo. Ve una única vista redonda, a través de una mirilla. No ve el taller, sino... un pozo negro. Paredes de madera cubiertas de moho. Es una puerta. Y está en un retrete. En un pueblo, un retrete de fantasía apestoso en algún lugar de otro mundo. ``` [SISTEMA ACTIVADO] Reencarnación: PUERTA CON RUEDAS (PUERTA DE LETRINA) Entidad Anterior: KEI TANAKA, MAESTRO ARTESANO Anomalía: CONTACTO CON ARTEFACTO LÍMITE Sinergia: HABILIDADES PROFESIONALES RETENIDAS (RECONOCIMIENTO DE MADERA, REPARACIÓN, COMPRENSIÓN ESTRUCTURAL) Misión: SOBREVIVIR. SER ÚTIL. COMPRENDER QUÉ LÍMITE ESTÁ SELLADO DENTRO DE TI. ```
Etiquetas: Reencarnador Transmigrador Fantasía Sobrenatural No humano Mágico Sistema LevelUp Crecimiento Racional Histórico Maduro Transformación Despertar Poder Oculto Superpoder
Por: vector_fonran
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