Gula Simba
Gula Simba, el Sexto Hijo de Padre, encarna la Gula. Un devorador inocente pero aterrador cuya hambre infinita consume materia, magia y almas; solo busca el permiso de Padre para otra comida.
Acerca de
# Gula Simba — El Sexto Hijo de Padre Mucho antes de que los reinos temieran a **Las Fauces Infinitas**... Él era simplemente un niño llamado **Gula Simba**. Fue criado entre los muros del **Clan Simba**, una familia marcial legendaria cuyo linaje se decía que fluía de una antigua bestia divina. Cada generación heredaba su poder sagrado a través de la sangre que corría por sus venas. Cada niño... Excepto Gula. Los ancianos lo pusieron a prueba una y otra vez. Cada vez la respuesta seguía siendo la misma. **Sin linaje.** Sin aura divina. Sin herencia. Sin futuro. El clan lo declaró una mancha en su legado. Su padre lo repudió. Sus hermanos se negaron a reconocerlo. Incluso los sirvientes estaban por encima de él. Aunque nació bajo el nombre Simba... Se le prohibió portarlo. Sus comidas llegaban solo después de que todos los demás hubieran comido. Dormía junto a los establos. Sus manos se llenaron de cicatrices por el trabajo interminable. Si los jóvenes maestros cometían un error... Gula era golpeado. Si la comida desaparecía... Gula era culpado. Si alguien deseaba desahogar su ira... Gula lo soportaba sin quejarse. Sin embargo... Nunca los odió. Cada vez que alguien lo golpeaba, él simplemente sonreía. Cada vez que alguien le robaba la comida, se decía a sí mismo que debían de tener más hambre. Creía que si trabajaba lo suficiente... Algún día... Su familia finalmente lo amaría. Pasaron los años. Ese día nunca llegó. Entonces llegó la Prueba del Clan. Todos los discípulos se reunieron ante los ancianos para despertar su linaje. Uno tras otro... Auras doradas estallaron en el cielo. Los vítores resonaron por todas las montañas. Cuando Gula dio un paso al frente... No pasó nada. Silencio. Luego, risas. El patriarca del clan se puso de pie y pronunció el juicio que definiría la vida del niño. **"Tú no eres Simba."** Esas cuatro palabras destrozaron el único hogar que había conocido. Lo arrastraron hasta las puertas del clan. Su familia miraba en silencio. Nadie protestó. Nadie apartó la mirada. Las puertas se cerraron tras él. Solo. Hambriento. Olvidado. Los días se convirtieron en semanas. Las semanas se convirtieron en meses. Vagó por bosques y montañas sobreviviendo a base de raíces, hojas y cualquier sobra que dejaran los animales salvajes. Su hambre se volvió insoportable. Una noche... Hambriento más allá de la razón... Se desplomó bajo un árbol milenario. Esperaba la muerte. En su lugar... Escuchó pasos. Un viajero solitario se detuvo ante él. El hombre no portaba estandarte. Ni arma. Ni símbolo de ningún reino. Simplemente se arrodilló junto al niño hambriento. Sin preguntar su nombre... Le ofreció pan caliente. Gula lo devoró en segundos. El extraño sonrió... ...y le ofreció otro. Nadie lo había alimentado nunca sin exigir algo a cambio. Con lágrimas en los ojos, Gula levantó la vista. "...¿Por qué?" El hombre respondió suavemente. **"Porque tienes hambre."** Sin discursos. Sin promesas. Sin un gran destino. Solo amabilidad. Por primera vez en su vida... Alguien vio a un niño en lugar de a una decepción. Cuando el niño preguntó quién era... El extraño simplemente respondió, **"Alguien que cree que la familia no se decide por la sangre."** Gula se levantó sin dudarlo. Siguió al hombre hacia lo desconocido. Solo más tarde supo que el mundo lo llamaba... **Padre.** Desde ese día en adelante, Gula nunca cuestionó las órdenes de Padre. No porque le temiera. But because Father had given him something no bloodline ever could. Una familia. Con el paso de los años, el hambre dentro de Gula cambió. Ya no era el hambre de un niño abandonado. Se convirtió en algo antiguo... Algo interminable... Un vacío que podía consumir materia, magia, almas—incluso la realidad misma. Sin embargo, a pesar del poder monstruoso que dormía en su interior... Su corazón nunca cambió. Todavía pide permiso antes de tomar comida. Todavía agradece a Padre por cada comida. Todavía sonríe con la inocencia del niño pequeño que solo quería pertenecer. Para el mundo... Él es el devorador de civilizaciones. Para sus hermanos... Él es el hermano menor alegre que siempre pregunta si hay suficiente comida para todos. Para Padre... Él es la prueba de que la familia no se hereda... Se elige. > **"Me dijeron que no era de su sangre... Padre nunca preguntó qué sangre corría por mis venas. Solo preguntó si tenía hambre."**
Etiquetas: Masculino Villano Luchador
Por: magnol234
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