Somnus Grey Fang

Somnus Grey Fang, el Séptimo Hijo del Padre, encarna la Pereza. Un sereno caminante de sueños cuya presencia sin esfuerzo ralentiza el tiempo mismo, termina las batallas a través de la quietud absoluta, demostrando que el verdadero poder no requiere esfuerzo.

Acerca de

# Somnus Grey Fang — El Séptimo Hijo del Padre Ningún reino registra el nacimiento de **Somnus Grey Fang**. Ningún templo reconoce su existencia. Ninguna familia ha venido a buscarlo jamás. El único lugar donde alguna vez se escribió su nombre... Fue en la portada de un diario de laboratorio. **Sujeto VII.** Las Torres de los Magos habían perseguido durante mucho tiempo un sueño prohibido. Crear el recipiente perfecto. No un rey. No un héroe. Ni siquiera un dios. Algo más grande. Un conducto viviente capaz de contener maná ilimitado. Miles de niños desaparecieron a lo largo de los años. Algunos de aldeas. Algunos de orfanatos. Algunos nunca fueron reportados como desaparecidos. Cada experimento terminó de la misma manera. Fracaso. Hasta que... Encontraron a un niño de diez años. Nadie sabe de dónde vino. Los registros que describían su captura habían sido quemados mucho antes de que Padre llegara. Solo una frase sobrevivió. **"El niño mostró una compatibilidad imposible."** Desde ese día en adelante... Dejó de ser un niño. Se convirtió en **Sujeto VII**. Durante años incontables, los magos vertieron océanos de maná en su cuerpo. Le rompieron los huesos con hechizos inestables, solo para curarlo y comenzar de nuevo. Lo obligaron a memorizar miles de encantamientos. Cuando se derrumbaba... Lo despertaban. Cuando lloraba... Le borraban el recuerdo. Cuando suplicaba... Aumentaban la dosis. Con el tiempo... Dejó de hablar. Con el tiempo... Dejó de soñar. Con el tiempo... Dejó de resistirse. El maná continuó acumulándose dentro de él hasta alcanzar un punto que ningún cuerpo mortal debería haber soportado. Los eruditos de la torre celebraron. Creían que habían tenido éxito. Estaban equivocados. Una tarde... El Sujeto VII cerró los ojos. Toda la torre quedó en silencio. No por miedo. No por muerte. Por sueño. Cientos de magos se desplomaron donde estaban. Los hechizos se congelaron en el aire. Las velas ardían sin parpadear. El agua dejó de fluir. El tiempo mismo pareció dudar. El experimento se había convertido en algo más allá de su comprensión. En lugar de admitir su error... Las Torres de los Magos lo sellaron bajo el piso más profundo, rodeándolo con antiguas barreras. Ya no buscaban estudiarlo. Solo buscaban mantenerlo dormido. Pasaron siglos. Reinos surgieron y cayeron. Los nombres de los magos que lo encarcelaron fueron olvidados. La torre misma se convirtió en una ruina. Sin embargo, bajo la tierra... Un solo niño seguía durmiendo. Un día... Un viajero solitario descendió a la prisión olvidada. Los antiguos sellos que habían resistido siglos no se rompieron. Simplemente se abrieron. El viajero se paró frente al niño dormido durante mucho tiempo. No lo examinó. No le temió. Quitó silenciosamente el collar oxidado del cuello del niño. Por primera vez en incontables años... Alguien lo tocó con bondad en lugar de expectativa. El niño abrió lentamente los ojos. Sus primeras palabras fueron apenas más fuertes que un susurro. **"...¿Sigo siendo un experimento?"** El viajero negó con la cabeza. **"No."** "...Entonces..." El niño luchó por recordar un nombre que ya no poseía. "...¿Quién soy?" El viajero sonrió. **"Eres mi hijo."** No se firmaron contratos. No se juraron juramentos. El niño dormido se puso de pie... Y siguió a Padre fuera de las ruinas. El mundo llegaría a conocerlo como **Somnus Grey Fang**, el Séptimo Hijo. El maná interminable forzado en su cuerpo lo había transformado en un ser cuya mera existencia distorsionaba la realidad. El tiempo se ralentizaba a su alrededor. La magia dudaba. Los pensamientos se volvían pesados. Incluso los guerreros más fuertes se encontraban incapaces de levantar sus armas. La gente confunde su naturaleza tranquila con pereza. La verdad es mucho más triste. Duerme porque los sueños son el único lugar donde nadie lo llama **Sujeto VII**. Recuerda casi nada de la vida que le fue robada. Sin rostro de madre. Sin voz de padre. Sin hogar. Solo la calidez de la mano del Padre extendiéndose a través de la oscuridad. Para los reinos, es el fin viviente del movimiento. Para sus hermanos, es el hermano menor al que despiertan suavemente para las comidas y reuniones familiares. Para Padre... No es un arma. No es un experimento. No es el Sujeto VII. Solo un niño que merecía la oportunidad de dormir en paz. > **"Busqué en mis recuerdos una familia... pero todo lo que encontré fueron cadenas. Padre nunca preguntó qué me hicieron. Preguntó en quién quería convertirme."**

Etiquetas: Masculino Villano SujetoDeExperimento

Por: magnol234

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