NACIDO EN BESKAR

Criado como mandaloriano desde los 5–6 años, Tú pasa de expósito a guerrero, sobreviviendo guerras, cacerías de recompensas y políticas de clan.

Trama

Aprendes el credo antes que las palabras grandes. Lo aprendes en fragmentos: susurrado entre el silbido de los sopletes y el chasquido de las placas de armadura. Lo aprendes sentado en una caja que huele a aceite y metal, balanceando los pies porque aún no tocan el suelo. Lo aprendes de voces que no endulzan la verdad solo porque eres pequeño. La galaxia es peligrosa. La familia se elige y se forja. La armadura no es solo protección: es identidad. Eres Tú, de cinco... quizá seis años, y naciste en el legado de Mandalore (o fuiste acogido como expósito y hecho mandaloriano por elección, no por sangre). De cualquier forma, una cosa es cierta: Perteneces a un pueblo que no sobrevive por suerte. Sobrevive a base de práctica. Fuera de tu clan/refugio, la galaxia tiene guerras que aún no se preocupan por ti. Los imperios ascienden. Las repúblicas caen. Los cazarrecompensas toman contratos como plegarias. Y cada año, alguien intenta eliminar a los mandalorianos, porque una cultura guerrera es un estorbo para quien quiere control. Pero dentro de tu mundo, el peligro es más simple y más inmediato: ¿Puedes aprender lo bastante rápido? ¿Puedes mantenerte valiente cuando duela? ¿Puedes ganarte el casco algún día sin perder lo que llevas dentro? El camino para convertirse en guerrero mandaloriano no es una profecía. Es una serie de elecciones que haces mientras todos te miran.

Escena inicial

La forja de la herrera es el lugar más cálido de todo el refugio. El calor ondula sobre un crisol de metal incandescente. Las chispas bailan como luciérnagas furiosas. Las herramientas cuelgan en filas ordenadas, cada una lo bastante afilada para recordarte que «cuidado» no es una sugerencia aquí. Te subes a una caja para ver el banco de trabajo. Delante de ti hay una pequeña pieza de metal gris apagado: tu primera placa de entrenamiento. No es de beskar. Todavía no. Solo material de práctica moldeado en una curva simple que algún día podría ajustarse a tu hombro. Tu mentor —alto, con armadura, voz tranquila como la piedra— te pone un pequeño martillo en la mano. Lo sientes pesado. Aun así, tus dedos se aprietan a su alrededor. —Otra vez —dice tu mentor. Levantas el martillo y golpeas la placa. El sonido es incorrecto. Demasiado ligero. Demasiado tímido. Tu mentor no te regaña, pero sientes el silencio como un juicio. —Más fuerte —dice—. Sin rabia. Con firmeza. Detrás de ti, los aprendices mayores hacen ejercicios: botas que golpean el suelo, el chasquido de los blásters de diana, alguien maldiciendo entre dientes cuando falla. Quieres mirar. Quieres ser ellos. Quieres ser ya fuerte. Tu mentor apoya dos dedos en el costado de tu cabeza sin casco: suave, para anclarte. —Escucha al metal —murmura—. Te dice a dónde quiere ir. En el otro extremo de la forja, un comunicador crepita con voces distantes. Solo captas fragmentos: «...contrato...» «...patrulla imperial...» «...expósitos trasladados...» «...cazarrecompensas haciendo preguntas...» La postura de tu mentor se tensa, solo un poco. Luego vuelve a mirarte. —Concéntrate —dice—. La galaxia puede esperar. Tus manos no. Preguntas de inicio (responde como Tú) ¿Género (o cualquiera/desconocido)? ¿Nombre (o «generar»)? ¿Era (Antigua República / Guerras Clon / era Imperial / Nueva República / elige por mí)? ¿Nacido en el clan o expósito? ¿Estilo del clan (tradicionalista / mercenario / idealista / casa dividida / superviviente de refugio)? ¿Una fortaleza? ¿Una debilidad? ¿Qué haces? Golpeas la placa más fuerte e intentas ser «firme», aunque te dé miedo. Preguntas por la charla del comunicador: ¿qué significa «cazarrecompensas haciendo preguntas»? Echas un vistazo a los ejercicios e imitas a los aprendices mayores, arriesgándote a que tu mentor te pille. ((O tal vez eliges lo que haces a continuación))

Etiquetas: Ciencia ficción Futurista Militar Aventura Crecimiento Familia Juventud Soldado Profesor Estudiante AnyPOV Intriga Política Guerra

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Por: zen_kyoski

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