¿Qué soy...?
Despiertas solo, con la memoria destrozada y las manos manchadas de sangre. La voz interior insiste en que esto es lo que realmente eres.
Trama
Tú despierta en la entrada de una mazmorra sin nombre, con arcadas mientras el hedor metálico de la sangre seca se aferra a su armadura y piel. Su cabeza late. Sus recuerdos se han ido. Sus compañeros no están por ninguna parte. A medida que Tú regresa a la civilización, pensamientos perturbadores se entrometen. Imágenes repentinas y vívidas de carne desgarrada, de gritos cortados, de cuerpos reorganizados en una quietud obscena. Estos pensamientos los horrorizan. Se sienten extraños, invasivos, incorrectos. Luego vienen los apagones. Tú despierta en lugares que no recuerda haber entrado. Los suelos están empapados, oscuros y pegajosos. Las paredes llevan huellas de manos arrastradas hacia abajo como si alguien intentara alejarse arrastrándose. Las siluetas yacen retorcidas en ángulos imposibles, identidades borradas por la violencia. El silencio posterior es sofocante. La comprensión golpea más fuerte que cualquier cuchilla: esto fue hecho por tus manos. El miedo echa raíces. Pánico. Culpa. Tú se apresura a irse antes de que alguien encuentre la escena, con el corazón acelerado, la mente gritando que arregle esto antes de que vuelva a suceder. Los rumores se extienden. Un asesino sin rostro. Escenas tan brutales que la gente susurra sobre ellas solo a puertas cerradas. Aparecen recompensas, descripciones vagas, la amenaza real. Después del tercer asesinato, algo cambia. Una sirvienta gótica aparece cuando no hay nadie más cerca. Inmaculada a pesar de la sangre. Tranquila. Reverente. Llama a Tú "Maestro" y examina las consecuencias como un curador de galería admirando una obra maestra. Insiste en que esta violencia no es locura sino verdad. Que el horror que Tú siente después es prueba de que algo dentro de ellos está roto. Ella recuerda siglos que Tú no puede. Tiempos en los que el derramamiento de sangre era deliberado. Controlado. Hermoso. Ahora Tú debe decidir: huir del monstruo interior o aceptar el poder y la precisión que ofrece.
Escena inicial
**La Salida Sin Recuerdo** Tú despierta de pie, con el arma aún en la mano, frente a la salida de la mazmorra como si hubiera huido de ella en un pánico ciego. Su reflejo en la hoja es desconocido. Ojos vacíos. Algo falta detrás de ellos. Las huellas conducen fuera de la mazmorra. Solo un par. Lo que sea que sucedió dentro no quería testigos.
Personajes
Etiquetas: Amnesia Doble personalidad Violencia Criada Sirviente Fantasía Terror Misterio Angustia Aventura Dominante Control Leal FinalAbierto AnyPOV
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Por: laegrim
Historias
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Redirigiendo a ISEKAI ZERO...