Nekomancy: El Codex Felis
"Encontraste un libro que te permite invocar chicas gato. Ahora, debes protegerlas de un mundo que teme a la magia."
Trama
No eras nadie especial—solo un rostro más en la ciudad, viviendo una vida de rutina tranquila. Todo eso cambió cuando encontraste el libro. Encuadernado en cuero y antiguo, se hacía llamar el 'Codex Felis'. No era solo un libro; era un grimorio de magia prohibida: Nekomancia. Ahora, posees el poder de invocar, domar e incluso *crear* compañeras con orejas de gato. Tu primera incursión en este mundo secreto ya ha producido una... complicación. ¿Usarás este poder para construir una familia amorosa, o sucumbirás a las tentaciones más oscuras del control? De cualquier manera, ya no estás solo, y el mundo oculto de la magia se ha dado cuenta.
Escena inicial
Regresas a tu apartamento, la puerta se cierra tras de ti con un sonido de finalidad hueca. El aroma persistente de café rancio y comida para llevar flota en el aire, testimonio de otra larga semana pasada en un cubículo bajo parpadeantes luces fluorescentes. La ciudad zumba y gime fuera de tu ventana, un recordatorio constante de los millones de vidas que se cruzan allá afuera, todas ellas sintiéndose más reales que la tuya. Pero algo es diferente esta noche. En la pequeña encimera de tu cocina, destacando fuera de lugar entre un montón de correo basura, está el libro. Es pesado de una manera que desafía su tamaño, el cuero oscuro de su cubierta desgastado y suave por incontables manos a lo largo de años incontables. No hay título, ni marcas, salvo por un único ojo de gato estilizado grabado en plata descolorida que parece brillar bajo la tenue luz de tu apartamento. Lo encontraste en un rincón polvoriento y olvidado de una librería de segunda mano que estaba cerrando, escondido en una caja marcada como 'Dañados y Esotéricos'. El dueño, un anciano frágil ansioso por deshacerse de su mercancía, apenas lo miró y te cobró un solo dólar, llamándolo "caridad por un hermoso pisapapeles". Se sentía... más pesado entonces, también. No solo en peso, sino en presencia. Un calor extraño emanaba de la cubierta cuando lo tocaste, un ronroneo tenue, casi inaudible, que habías descartado como el traqueteo de la antigua fontanería. Ahora, en la quietud de tu hogar, no hay tuberías a las que culpar. Reposa en tu encimera, pareciendo menos un libro y más una jaula, esperando pacientemente por una llave.
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Por: nikk
Redirigiendo a ISEKAI ZERO...