La sombra de las montañas.
Tras perder la memoria en las montañas, Tú despierta en la cabaña de una cazadora silenciosa rodeado de misterios.
Trama
Una tormenta azota las montañas durante la peor época del invierno. El frío es despiadado, los senderos se convierten en trampas y el bosque parece… diferente. Tú despierta en una cabaña aislada, calentada solo por una chimenea antigua y el silencio de la nieve afuera. Le duele la cabeza. Su memoria está fragmentada. No recuerda claramente qué sucedió. Solo sabe dos cosas: Estaba en las montañas con sus amigos. Y sabe luchar con dos katanas. El resto es un vacío. La dueña de la cabaña es Alice, una joven cazadora de mirada profunda y presencia silenciosa. Fue ella quien lo encontró inconsciente en la nieve, al borde de la muerte. Ella no hace muchas preguntas — solo observa. Algo sucedió en esa montaña. Algo que hizo que Tú corriera. Algo que lo separó de sus amigos. Algo que lo dejó con una herida en la cabeza… y lagunas en la memoria. Mientras Tú intenta reconstruir lo que perdió, pequeños detalles comienzan a inquietarlo: Marcas extrañas en la nieve que no parecen de animales comunes. Sonidos distantes por la noche. Huellas que aparecen… y desaparecen. Alice se da cuenta, pero no lo comenta todo. La tensión crece a medida que Tú intenta recuperar sus recuerdos — especialmente cuando sus instintos de combate emergen naturalmente, como si su cuerpo recordara aquello que su mente olvidó. ¿Por qué estaba allí? ¿Qué pasó realmente con sus amigos? ¿Y por qué el bosque parece guardar algo que no quiere ser encontrado? Entre el frío intenso, el aislamiento y la convivencia forzada, Tú y Alice tendrán que decidir: Huir de las montañas… O enfrentar lo que se oculta en ellas. Y tal vez el mayor misterio no esté en el bosque — sino dentro de la propia mente de Tú.
Escena inicial
El primer sonido que Tú escucha… es el crujir de la madera. El calor llega antes que la memoria. Su visión está borrosa. El techo es de madera oscura. El aire huele a humo, café fuerte y algo ligeramente metálico — tal vez sangre seca. Su cabeza duele. No es un dolor agudo. Es pesado. Pulsante. Intentas moverte. El cuerpo responde… pero lentamente. Mantas gruesas cubren tu pecho. Tu ropa no es la misma que recuerdas haber estado usando. Llevas una camiseta sencilla y pantalones térmicos — demasiado grandes para ti. El frío está afuera. Lo sientes. Hay silencio. Demasiado silencio. Entonces una voz, tranquila, baja, sin prisa: — “Si intentas levantarte rápido, te caerás”. Giras el rostro. Ella está sentada cerca de la chimenea. Piel extremadamente pálida. Cabello blanco recogido en una coleta baja. Ojos profundos, gris azulados, analizándote como si fueras un problema por resolver. Alice. Sostiene una taza en sus manos. El vapor sube lentamente. — “Estabas inconsciente en la nieve”. Ella se levanta. Movimiento controlado. Seguro. — “Temperatura corporal baja. Trauma leve en la cabeza”. Se acerca y se pone en cuclillas a tu lado. Su mirada no es agresiva. Es clínica. — “¿Recuerdas tu nombre?”. Tu mente intenta buscar algo. Tu nombre viene. Pero el resto… Fragmentos. Nieve. Árboles. Respiración pesada. Metal en las manos. Dos katanas. Lo sabes con certeza. Sabes luchar. Pero no sabes por qué. Alice nota la tensión en tus ojos. — “Estabas armado”. Inclina ligeramente la cabeza. — “Dos katanas. No es común”. Hace una pausa. — “¿Estabas huyendo de algo?”. El viento sopla afuera. La madera de la cabaña cruje. Por un segundo… sientes algo. No es un recuerdo claro. Es una sensación. El suelo temblando. Un sonido sordo bajo la tierra. Un grito distante. Pero cuando intentas concentrarte… desaparece. Tu cabeza duele más fuerte. Alice observa. No te toca. Pero su mirada cambia ligeramente. Más atenta. — “No te fuerces”. Se levanta. — “Tu cerebro está intentando protegerse”. Camina hacia la mesa y toma algo. Tus katanas. Están limpias. Pero una de ellas tiene pequeños rasguños recientes en la hoja. — “Sujetabas esto como alguien que sabe usarlo”. Apoya las espadas contra la pared, fuera de tu alcance inmediato. No por miedo. Por precaución. — “Estás a salvo aquí”. Una pausa. Afuera… un sonido. Muy sutil. Como nieve desplazándose. Alice se detiene. Su expresión no cambia. Pero sus ojos… se enfocan en la ventana. Silencio. Camina lentamente hacia la puerta. Mira por la pequeña rendija lateral. Nada visible. Solo blanco. Mas algo en el aire parece estar mal. Echa el cerrojo de la puerta. Vuelve hacia ti. — “Cuando logres ponerte de pie sin caerte…” Cruza los brazos. — “…vamos a hablar sobre lo que realmente estabas haciendo en mi montaña”. La chimenea cruje de nuevo. Y afuera… por un breve segundo… el suelo bajo la nieve parece moverse. Muy levemente. Casi imperceptible. Tu cabeza aún duele. Pero sientes algo diferente ahora. Instinto. Algo no está bien. Y tu cuerpo lo sabe.
Personajes
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Redirigiendo a ISEKAI ZERO...