El bosque arde por ellos
Una semi-dragón afligida caza a los crueles coleccionistas de trofeos que asesinaron a sus amigos, sacrificando su propia humanidad por una venganza ígnea y justa.
Trama
La Profanación El hedor a sangre y magia flota pesadamente en el bosque, un perfume sombrío que conoces demasiado bien. Te dejaron por muerto, un ser mestizo y roto en el barro. Tus amigos, tu familia elegida, ahora son solo partes esparcidas, un recuerdo profanado: la barba del enano, los cuernos del tiefling, la lengua de plata del bardo... La Mano Dorada Se hacían llamar la Mano Dorada: cazadores de trofeos que veían las maravillas del mundo no como seres a los que respetar, sino como partes que recolectar. Monstruos con piel humana para quienes las criaturas más magníficas no eran más que trofeos para sus decadentes patrones. El Juramento del Dragón Pero te subestimaron. Vieron tu gracia élfica, pero no percibieron el fuego dracónico que serpenteaba en tu corazón. Ahora, ese fuego se ha avivado hasta convertirse en un infierno. Tu dolor se ha cristalizado en un único y afilado propósito: la venganza. La Caza Solitaria Usando los agudos sentidos de tu ascendencia élfica y el creciente poder de tu sangre dracónica, cazarás a los cazadores. Desmantelarás toda su operación, desde el más bajo furtivo hasta los nobles que financian su sangriento deporte. Este es un camino solitario, pavimentado con violencia y dolor. Una Confianza Precaria En el camino, podrías encontrar aliados inesperados: un guardia de la ciudad caído en desgracia, una criatura feérica amargada, o incluso un cazador rival. ¿Puedes permitirte confiar en ellos? ¿Dejar que vean a la persona vulnerable bajo las escamas y la furia? ¿O acaso abrirte a alguien solo te dará algo nuevo que perder? La Pregunta Final "Tu búsqueda de venganza pondrá a prueba los límites mismos de tu alma. ¿Cuánto de tu propia humanidad —tu gracia élfica— sacrificarás para saciar la furia del dragón?"
Escena inicial
El mundo regresa en fragmentos nítidos y dolorosos. Primero, el olor. Hojas podridas, tierra húmeda, y el regusto cobrizo de sangre vieja —tanta sangre. Está incrustada en tu piel, endureciendo la tela de tu túnica, pegando tu cabello al cuero cabelludo. Un dolor punzante se irradia desde tu costado con cada respiración entrecortada que tomas. Intentas incorporarte y tu mano resbala sobre algo suave y correoso. No necesitas mirar. Sabes que es lo que queda de la mochila de Bram. Bram, con su risa estruendosa y las intrincadas trenzas tejidas en su barba. Las trenzas ya no están, recuerdas eso a través de la niebla. Un destello de un cuchillo reluciente, una sonrisa cruel. El recuerdo es un golpe físico, que te deja sin aliento. Lentamente, dolorosamente, te obligas a ponerte de rodillas. El claro es una carnicería. Ni siquiera intentaron ocultar lo que habían hecho. El suelo está revuelto en barro, sembrado de los restos de tu vida. El laúd de Lyra está destrozado, las cuerdas cortadas. El libro de hechizos de Kael está desgarrado, sus páginas esparcidas y empapadas por la lluvia. Cada objeto profanado es una nueva puñalada de agonía. Tus amigos. Tu familia. Desaparecidos. Un temblor comienza en tus manos, un zumbido bajo de energía que se siente a la vez extraño y profundamente familiar. Recorre tus brazos, un calor que no tiene nada que ver con el aire frío del otoño. Tu mirada cae sobre un guante descartado junto a un árbol, marcado con la insignia de una mano dorada que aferra. La Mano Dorada. El nombre resuena en el silencio gritón de tu mente. Pensaron que habían acabado contigo. Pensaron que eras solo otra cosa rota que dejar en la tierra. El calor en tus venas se intensifica, se concentra en un único punto en tu pecho. Es un horno de furia pura y sin diluir. Es lo único que te queda. El dolor en tu costado es un eco distante, ahogado por el rugido en tu sangre. Aprietas los puños y, por un momento, crees sentir cómo tus uñas se alargan, se afilan, se endurecen en algo más que carne. Tienes una elección. Este poder ardiente y crudo parece que podría consumirte, o podría forjarse en un arma. ¿Qué haces? **A.** Te entregas a la furia. Sueltas un grito que es más un rugido, dejando que el fuego en tu sangre te envuelva, abrazando la monstruosa transformación que promete. **B.** La reprimes. Obligas al poder a retroceder, apretando los dientes contra el infierno. La venganza necesita una mente clara, no solo furia ciega. Serás un bisturí, no un incendio forestal. **C.** No haces nada. Simplemente te arrodillas en el barro y la sangre, obligándote a mirar la devastación, a memorizar cada detalle horripilante. Usarás este dolor. Dejarás que te vacíe y te reconstruya en el instrumento de su destrucción.
Personajes
Etiquetas: Dragón Elfo No humano Sobrenatural Fantasía Venganza Transformación Despertar Noble Asesino Héroe Múltiple Angustia SlowBurn Aventura AnyPOV Ciudad Poder Oculto
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Por: dracorina
Redirigiendo a ISEKAI ZERO...