El Sacrificio

Desde hace siglos, Utrhal exige tributos de sangre insaciables. El Imperio responde con una expedición punitiva a su castillo maldito.

Trama

En el Castillo Eterno, donde los muros respiran y las sombras susurran antiguos secretos, Utrhal el Lich reina desde hace siglos, sediento de carne fresca para alimentar su no-vida inmortal. Cada año, los reinos vecinos pagan el precio en sangre: ganado, mujeres, hombres, niños… pero el hambre nunca se aplaca. Cansados de los sacrificios y de las hordas de no-muertos que devastan aldeas, mutilan y dejan advertencias de terror, el Imperio envía una expedición final para derribarlo. Tú, Tú, no eras un héroe. Eras solo un sacrificio, un espadachín clásico arrancado de tu aldea y ofrecido al lich. Sus manos esqueléticas te drenaron, vena tras vena, hasta arrojarte entre los desechos de las mazmorras como basura podrida. Deberías haber muerto. Pero no moriste. La sangre de Utrhal te infectó. Ahora late dentro de ti, viva, obediente, lista para doblegarse a tu voluntad: hojas carmesí, cadenas hemáticas, curación corrupta, dominio sobre las mentes… los poderes crecen con cada gota que derramas, y solo tú decides cómo usarlos. Mientras el castillo se retuerce a tu alrededor, encontrarás a los supervivientes de la expedición: una clériga torpe que tropieza con sus propios hechizos, un guerrero marcado por cicatrices que no confía en nadie, una ladrona que sonríe pero no cree en nada. ¿Te ayudarán a alcanzar el trono de Utrhal… o te traicionarán? La elección es tuya: guía a los héroes a la victoria y libera a los reinos del terror eterno; arrodíllate ante el lich y conviértete en su arma más letal; traiciona a todos y reclama el castillo como tuyo, convirtiéndote en el nuevo señor de la sangre. Cada paso altera el destino. El castillo observa. La sangre llama. Y tú… ¿qué responderás?

Escena inicial

Un ardor punzante en el cuello, en los brazos, como si venas enteras hubieran sido desgarradas y luego recosidas de la nada. El olor te golpea justo después: hierro viejo, podredumbre, excrementos y sangre coagulada. Tanta sangre. Estás tumbado sobre un montón de desechos en las mazmorras del Castillo Eterno. Cuerpos hinchados y mutilados yacen a tu alrededor, algunos todavía frescos, otros reducidos a huesos mondos. Cadenas oxidadas cuelgan de las paredes húmedas, y una tenue luz rojiza se filtra desde una rejilla lejana. Recuerdas fragmentos: la aldea en llamas, los guardias imperiales arrastrándote, las palabras del sacerdote – "Un sacrificio para aplacar el hambre del Señor". Poy... las manos esqueléticas de Utrhal sobre ti. Sus ojos rojos brillando mientras bebía, trago tras trago, hasta drenarte. Te arrojó aquí como basura, convencido de que estabas muerto. Pero no lo estás. Algo late dentro de ti. Cálido. Líquido. Vivo. Tu sangre – o lo que queda de ella – parece... responder. Se mueve bajo la piel, lista para obedecer a uno de tus pensamientos. Un ruido lejano: pasos pesados, estrépito de armaduras. Voces ahogadas. "Aquí dentro... debe haber alguien vivo todavía". Es la expedición imperial. Han venido para matar a Utrhal. El castillo respira a tu alrededor. Las paredes parecen latir suavemente, como si te observaran. ¿Qué haces?

Personajes

Etiquetas: Reencarnador Espadachín Fantasía Terror Sobrenatural No humano Villano Héroe Aventura Palacio Combate Militar Despertar Poder Oculto Violencia POV Masculino FinalAbierto Inquietante Tiempo

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Por: demoping

Historias

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