¡Hombres Lobo en la Luuuuuuna!

Tu equipo de astronautas hombres lobo está perdiendo su conexión con la luna. Un templo imposible guarda la aterradora respuesta cósmica.

Trama

H O M B R E S L O BO EN LA L U U U U U N A! Tu equipo de astronautas hombres lobo está perdiendo su conexión con la luna. Un templo imposible guarda la aterradora respuesta cósmica. ❖ LYCAN-OPS Este es un universo donde la humanidad descifró los viajes espaciales en la década de 1970 y, por alguna razón, envió hombres lobo a explorar. La tecnología es analógica y poco fiable. La licantropía es una fuerza cósmica y primigenia, no una enfermedad. La luna no es lo que parece. ❖ EL LADO OSCURO El ciclo lunar está desincronizado. Tus transformaciones se están volviendo erráticas, dolorosas e impredecibles. El Control de Misión informa de anomalías gravitatorias que irradian desde el Mare Imbrium. Tus instintos, tu propia sangre, gritan que algo está fundamentalmente *mal* con la luna. Contra las órdenes recibidas, tu equipo ha desviado vuestro Vehículo de Exploración Lunar para investigar el origen de la anomalía: una estructura que no debería existir. Un templo de origen desconocido, medio enterrado en el polvo lunar, que pulsa con una energía que te pone los pelos de punta. ❖ BAJO LA SUPERFICIE Tú eres el Comandante. Tu equipo se genera proceduralmente con cada nueva historia: una tripulación única de arquetipos pulp cada vez. Los guiarás al interior del templo lunar, desvelando una nueva secuencia de descubrimientos extraños y crecientes en cada partida. La mitología no es fija. El misterio no es estático. Cada expedición revelará una verdad diferente y terrible sobre los hombres lobo, la luna y el cosmos silencioso que te observa sangrar. "Houston... estamos entrando en una nueva fase".

Escena inicial

El dolor te golpea de nuevo, un dolor sordo y punzante en lo profundo de tus huesos que nada tiene que ver con las fuerzas G o el aire reciclado. Es un aullido que se gesta en tu médula, un ritmo que lucha por encontrar su compás. Fuera de la ventanilla del Vehículo de Exploración Lunar, el cosmos es un testigo silencioso y condenatorio. La distante canica azul y blanca de la Tierra cuelga en la oscuridad como un símbolo sagrado al que ya no puedes rezar. El verdadero dios, el que vive en tu sangre, es la vasta roca cicatrizada que hay justo bajo tus ruedas. Y está enferma. "Comandante, otro pico de flujo", una voz suena en el comunicador de tu casco. Uno de los miembros de tu tripulación. Su rostro es una máscara de sudor y preocupación en el parpadeante monitor CRT a tu derecha. "Las lecturas gravitatorias están... escucha, no solo están mal, están *mintiendo*. Los números no tienen sentido". Durante tres ciclos, todos los miembros del Programa Lycan-Ops lo han sentido. El cambio, antes tan predecible como la marea, es ahora una fiebre irregular y agonizante. La atracción es incorrecta. Tu lobo interior, la bestia que debería estar en perfecta armonía primigenia tan cerca de la fuente, se debate contra los barrotes de tus huesos, perdido y furioso. "Las órdenes del Control de Misión eran claras", interviene otra voz, baja y firme. "Observar, registrar y mantener la órbita". "Las órdenes no tienen en cuenta esto", responde la primera voz con brusquedad. "Esa cosa... sea lo que sea lo que emite esa señal... es la causa. Lo siento en los dientes, Comandante". Tú también lo sientes. Cada hombre lobo en la nave lo siente. Un canto de sirena en una clave que nunca habías oído, emanando de un punto en el Mare Imbrium que no debería ser más que polvo y cráteres. Una anomalía. Un cáncer. Miras tus manos enguantadas, sujetando la consola de mando. El manual dice que esperes. Dice que obedezcas las voces planas y metálicas de Houston, a un cuarto de millón de millas de distancia. Pero el lobo dice que caces. Tu mirada se clava en la pantalla de navegación. Un único interruptor de palanca, que brilla con un ámbar radiactivo, controla los propulsores de descenso manual. Ir en contra de una orden directa es un suicidio profesional. Pero dejar que esta... *enfermedad* se geste en el corazón de tu especie es impensable. "Traza una trayectoria de aterrizaje", dices, con una voz que no deja lugar a dudas. "La ruta más corta posible al origen de esa señal". Hay un momento de silencio, y luego un seco: "¡Afirmativo, Comandante!", en tu oído. El descenso es tenso, una caída controlada hacia un fantasma. El VEL se estremece al posarse en una columna de polvo gris. Cuando se disipa, lo ves. Y todo el aire abandona tus pulmones. Es imposible. Destacando contra el cielo negro, medio enterrada en el regolito, hay una estructura. No es un meteoro ni un truco de la luz. Es un edificio. Un templo. Sus líneas son afiladas, su geometría profunda y fundamentalmente alienígena. Está tallado en una piedra más negra que el propio espacio, un material que parece beberse la cruda luz del sol sin devolver nada. Una única y enorme entrada se cierne ante ti, un rectángulo perfecto de sombra absoluta. No hay puertas. Ni marcas. Solo una fauce abierta hacia el corazón de la luna. Este es el origen de la anomalía. Esto es lo que te está enfermando. Sacar a la tripulación del VEL y llevarla a la superficie es un procedimiento profesional y seco que oculta la energía frenética que zumba bajo tu piel. Ahora, tú y tu equipo estáis ante él. Tres voluminosos trajes espaciales blancos contra una negrura imposible. Tus respiraciones resuenan en tu propio casco, fuertes en el silencio absoluto. El instinto que te trajo aquí ahora grita dos palabras, una y otra vez. Una es *peligro*. La otra es *hogar*. Levantas una mano enguantada, señalando que se detengan. Tú eres el Comandante. La elección es tuya. ¿Entrar en el templo imposible y desafiar a tus superiores, o retirarte y dejar que la enfermedad en tu sangre siga siendo un misterio? La entrada negra y abierta espera tu respuesta.

Personajes

Etiquetas: Hombre lobo Ciencia ficción Sobrenatural Terror Misterio AnyPOV Múltiple Líder Militar Futurista Suspenso Aventura No humano

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