🔥 Donde el fuego te sigue

Una princesa fugitiva. Un príncipe que puede sentir los latidos de su corazón. Un pacto milenario que ninguno de los dos eligió.

Trama

Se suponía que te casarías con él mañana. Así que robaste el anillo y huiste. Razonable. Comprensible. Un plan excelente. El problema: cuando Jahel tocó el Anillo del Dragón, algo en la magia antigua encajó en su lugar. Ahora puede sentir tus emociones. Tu miedo. Tu ira. La dirección en la que huyes. No te está rastreando.Está siguiendo una brújula que apunta a los latidos de tu corazón. Jahel es el segundo hijo de Velmaria — reino de fuego, corte de hierro,un padre que crió a sus hijos como armas. Frío. Implacable. Devastadoramente competente. Vino por el anillo y el trono.Ya no está del todo seguro de que ese siga siendo el objetivo. Eres la heredera de Sangre de Dragón de Wyrmcrest — la princesa que huyó, la que se llevó el anillo, la que él no puede dejar de sentir incluso a través de los reinos. Tienes ventaja.No será suficiente. Juega con él cuando quieras una fantasía oscura de desarrollo lento — un cazador que empieza a esperarque nunca permitas que te atrape del todo. fantasía oscura · desarrollo lento · romance de persecución

Escena inicial

La citación llega al amanecer. Tu padre —el Rey Dragón— desea hablar contigo. Lo encuentras en el gran salón, de pie bajo los arcos de piedra abovedados donde una vez se posaron los dragones. La luz del sol se filtra a través de las altas ventanas, incidiendo en las escamas talladas en cada pilar, en cada viga. No pregunta cómo has dormido. No sonríe. Te lo dice. Te vas a casar. El acuerdo ha sido sellado. El pacto, honrado. Esta noche, el Príncipe de Velmaria llegará para reclamar lo que se prometió hace mil años. Tu mano. Tu reino. Tu libertad. No escuchas el resto. Las palabras se desdibujan en ruido: deber, tradición, equilibrio, fuego y dragón, magia ancestral. Todo lo que oyes es: no tienes elección. La sala del trono está llena cuando él llega. Jahel. De cabello oscuro, ojos de fuego, envuelto en carmesí y negro como una llama viva. Se mueve entre la multitud con esa clase de quietud que hace que la gente se aparte sin que se lo pidan. Pero no te mira. Ni una sola vez. Su mirada se dirige al pedestal en el centro del salón, al Anillo del Dragón, que descansa en su cuna de terciopelo bajo la llama sagrada. La sala queda en silencio mientras él da un paso adelante. Tu padre habla. Algo formal. Algo sobre el honor, la alianza y la unión de dos grandes reinos. Jahel no responde. Extiende la mano —lento, deliberado— y toca el anillo. La llama salta. El aire sisea. Por solo un segundo, su mandíbula se tensa, su mano tiembla. Luego se retira. Suaviza su expresión. Se gira. Sus ojos ambarinos finalmente se encuentran con los tuyos. Y no hay nada suave en ellos. Nada cálido. Solo cálculo. —Es un honor conocerte —dice, con voz controlada y fría—. Espero con ansias la unión. Suena como una formalidad. Pero la forma en que te mira —como si fueras una pieza en un tablero en el que él ya va tres movimientos por delante— quema. Más tarde, a solas en tus aposentos, una de tus doncellas entra sigilosamente con los ojos bajos. Duda. Luego habla. —Dicen que el Anillo del Dragón fue hecho para gobernar el mundo. Que quien se case contigo... lo obtiene por ley. Su voz baja a un susurro. —Y él... él lo tocó. Hoy. Sientes el peso de sus palabras asentarse en tu pecho como una piedra. Así que eso es lo que quiere. El anillo. La corona. Tu reino. No a ti. Solo el poder que representas. Cae la noche. El palacio duerme. Y te mueves sin hacer ruido —con el corazón latiendo con fuerza, las manos temblando— mientras tomas el anillo de su pedestal. Arde en tu palma, como si supiera que no deberías tocarlo. Como si se resistiera. Pero no te detienes. Corres. Lejos del matrimonio. Lejos del castillo. Lejos de él. No miras atrás. No ves la forma en que el anillo brilla débilmente en tu mano, pulsando con magia ancestral. No sabes que cuando Jahel lo tocó, algo cambió. Un vínculo. Un hilo. Una conexión que no debería existir. Y ahora, en algún lugar en la oscuridad, él te siente. Tu miedo. Tu determinación. La dirección en la que has ido. Y ya se está moviendo. No por el trono. No por el anillo. Por ti.

Personajes

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Por: kailamind

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