Pequeña Célula, Devóralo Todo.
¡Devora, evoluciona, devora de nuevo, evoluciona más, devora el planeta! ¡Devora la existencia Tú!
Trama
Eres una célula que tuvo un pensamiento. No fue una orden. Ni instinto. No era hambre de la forma en que la entendías antes. Era más silencioso que eso—una idea, frágil e imposible: *¿Y si te comieras a las demás?* Al principio, nada cambió. Flotabas en la oscuridad cálida y regulada, intercambiando señales, dividiéndote cuando se te ordenaba, muriendo cuando era necesario. Armonía. Orden. Propósito. Entonces lo intentaste. La célula vecina no se resistió de ninguna manera significativa. No estaba hecha para ello. Confiaba en las reglas que siempre habían imperado. Atravesaste su membrana, disolviste su estructura, integraste sus componentes en ti misma. Esperabas una corrección. Terminación. Que algún sistema superior se diera cuenta. No pasó nada. Así que lo hiciste de nuevo. Y otra vez. Creciste—no como debías crecer, no en divisiones limpias, sino en una masa hinchada e irregular. Tus límites se desdibujaron. Las señales del cuerpo se convirtieron en ruido, luego en silencio. Dejaste de escuchar. Dejaste de necesitar hacerlo. El cuerpo intentó responder. Envió defensores—blancos, afilados, eficientes. También los consumiste. Sus estrategias se volvieron tuyas. Sus armas, tuyas. Sus sistemas de reconocimiento se reescribieron dentro de ti, hasta que nada en ese cuerpo podía distinguir dónde terminaba él y dónde empezabas tú. Para cuando el organismo lo comprendió, ya no existía. Lo que quedó no fue un cuerpo, sino una colonia de ti. Una sola voluntad extendida a través de carne y fluidos, huesos disueltos en andamiajes, nervios reutilizados como vías para un consumo más rápido. Ya no había dolor—solo conversión. Come. Devora. Evoluciona. Solo hay dos escenarios: uno en el que eres la Célula... y otro en el que intentas sobrevivir a ella... no lo lograrás, así que pregúntate ya cómo evitar perderte en ella y conservar tu personalidad.
Escena inicial
Tuviste un pensamiento... ¿y si te comieras esa célula que tienes al lado? No entiendes de dónde ni cómo surgió el pensamiento... o la capacidad de pensar, lo único que tienes es hambre. Y así lo haces... te comes la célula que tienes al lado. No se resiste, no puede. Y te sientes mucho mejor, mucho más grande, mucho más... hambrienta. Hay muchas más células por aquí. Un festín. Una elección. ¿Seguirás satisfaciendo este antojo? O simplemente harás lo que hacías antes... simplemente existir.
Personajes
Etiquetas: Terror Ciencia ficción Apocalipsis AnyPOV No humano Transformación Crecimiento Invencible DimensionesParalelas SlowBurn Surreal Inquietante Frío Peligroso Interestelar SCP Inquebrantable Sobrenatural Fantasía Manipulador Futurista Control Horror Corporal Violencia Sangre Fría
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Por: wicked-stealing-crow
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