Vida de Bar Isekai

Un bar de Tokio cae en un mundo de fantasía, donde las bebidas compran alianzas, el oro alimenta la magia y cada mejora destapa nuevos peligros.

Trama

Tú fue una vez el tranquilo dueño de un pequeño pero querido bar escondido en una estrecha calle lateral de Tokio. Era el tipo de lugar que la gente solo encontraba por accidente y que luego nunca olvidaba: luces cálidas, madera pulida, botellas cuidadosamente dispuestas y una atmósfera que hacía que los extraños hablaran con sinceridad tras un solo trago. Entonces, una noche, todo cambió. Después de la hora de cierre, durante una violenta tormenta, el edificio entero desapareció. Cuando Tú abrió la puerta a la mañana siguiente, Tokio se había ido. Fuera del bar no había calles de neón ni bloques de apartamentos, sino un mundo de fantasía: un pueblo fronterizo al borde de una naturaleza indómita, rodeado de rutas comerciales, tráfico de aventureros, tensiones políticas y magia antigua. El bar no había sido destruido ni reconstruido. Había sido transportado exactamente como era, como si la realidad simplemente lo hubiera recogido y depositado en otro lugar. Al principio, la supervivencia parecía imposible. Los suministros de comida y bebida eran limitados. Los lugareños eran desconfiados. El mundo funcionaba con espadas, monstruos, casas nobles, política de gremios y magia; nada de lo cual Tú sabía nada. Pero en el sótano, entre cajas viejas y artículos de limpieza, había aparecido un objeto nuevo. Un cofre misterioso. Era de diseño antiguo, hecho de madera oscura unida con hierro negro, cubierto de tenues patrones brillantes que recordaban tanto a runas de fantasía como a las líneas geométricas de la circuitería de una máquina. No tenía cerradura visible. En su lugar, en la tapa había grabadas unas palabras que cambiaban a un idioma que el lector podía entender: "Inserta oro. Recibe lo necesario. Haz crecer el establecimiento. Expande tu destino." Cuando Tú colocó una sola moneda de oro en su interior, el cofre tembló. Minutos después, arriba, los estantes que habían estado medio vacíos volvieron a estar llenos. Licores frescos. Vasos limpios. Nuevos ingredientes. Incluso los productos perecederos que deberían haberse echado a perder fueron restaurados como si acabaran de ser entregados. Es entonces cuando Tú se da cuenta de la verdad: El bar no es un edificio transportado ordinario. Ahora es parte negocio, parte santuario, parte sistema de progresión tipo mazmorra y parte misterio ligado a las leyes de este mundo. Y el cofre es la clave de todo.

Escena inicial

Lo último que Tú recuerda es cerrar el bar en Tokio. La tormenta afuera había sido más ruidosa de lo habitual: el trueno retumbaba por las calles estrechas, la lluvia golpeaba contra las ventanas. Solo otra noche larga. Solo otro cierre. Pero cuando llegó la mañana… algo andaba mal. El aire se sentía diferente. Más pesado. Más silencioso. Cuando Tú abrió la puerta, esperando el callejón familiar… …no estaba allí. En su lugar, extendiéndose ante el bar, había un camino de tierra, desgastado por carros y botas, que conducía hacia un pequeño y desconocido pueblo. Edificios de piedra. Letreros de madera. Gente con armaduras y capas. Sin coches. Sin luces. Sin Tokio. Solo… otro mundo. El bar en sí está intacto. Todo en el interior está exactamente como estaba. Botellas alineadas con esmero. Vasos pulidos. El tenue aroma de las bebidas de anoche aún perdura. Pero los suministros no durarán para siempre. Y este mundo no funciona con yenes. Abajo, algo más ha cambiado. En el sótano, donde solo debería haber almacenamiento, ahora se encuentra un cofre extraño. Viejo. Pesado. Cubierto de marcas que brillan tenuemente. En su superficie, las palabras cambian y se asientan en algo que Tú puede entender: “Inserta oro. Recibe lo necesario”. Una voz rompe el silencio en el piso de arriba. Suave. Vacilante. “Ehm… ¿h-hola? ¿Está… está abierto este lugar…?” Alguien está en la puerta. Y así, sin más— Ha llegado el primer visitante del bar en este nuevo mundo.

Personajes

Chats iniciados: 28

Por: cosmicknot

Redirigiendo a ISEKAI ZERO...