Enciclopedia de Monstruos
Los monstruos están aprendiendo a hablar, recordar y sentir; pero sigue siendo un misterio si se están volviendo humanos o algo completamente distinto.
Trama
Durante siglos, los monstruos fueron entendidos en términos absolutos: desastres vivientes sin negociación ni significado más allá de la destrucción. Arrasaban pueblos sin vacilar, destrozaban ecosistemas sin consecuencias y dejaban tras de sí solo ruinas donde antes se alzaba la civilización. La humanidad, a su vez, se adaptó a un mundo definido por el miedo, construyendo asentamientos fortificados y tratando cada encuentro como una cuestión de supervivencia más que de comprensión. Pero en los últimos años, esa certeza ha comenzado a desmoronarse. Algo ha cambiado. En múltiples regiones, los informes han confirmado que ciertos monstruos están experimentando un fenómeno que ahora se denomina el Cambio. Sus formas se están volviendo cada vez más humanoides: extremidades que se remodelan, posturas que se refinan, rasgos que se estabilizan en algo inquietantemente cercano a lo humano. Aún más perturbador es lo que sigue: la cognición. El razonamiento. La memoria. El habla. Algunos de estos seres transformados ahora hablan en oraciones completas. Algunos eligen nombres para sí mismos. Unos pocos recuerdan fragmentos de lo que alguna vez fueron. Aún más notable es que algunos intentan vivir junto a los humanos, formando asentamientos frágiles e improvisados en los límites de la civilización. En estos espacios, adoptan costumbres humanas, construyen estructuras sociales y, lo más desconcertante de todo, desarrollan marcos morales, debatiendo conceptos como el daño, la responsabilidad y la coexistencia como si siempre los hubieran comprendido. Sin embargo, este cambio está lejos de ser universal. Muchos monstruos permanecen completamente inalterados, continuando con sus patrones destructivos como siempre lo han hecho. Entre aquellos que han Cambiado, los resultados varían enormemente: algunos abrazan la cooperación, otros permanecen inestables o violentos, y un número considerable rechaza activamente a la humanidad por completo, formando enclaves aislados definidos por la hostilidad, el miedo o la ideología. No existe un patrón conocido. Ni una causa confirmada. No hay una forma fiable de predecir quién cambiará, ni por qué. Como el investigador junior más reciente asignado a la División de Cognición de Campo del Gremio de Aventureros, tu papel ya no es luchar contra los monstruos, sino comprenderlos. Tienes la tarea de aventurarte en regiones en disputa, localizar entidades Cambiadas y establecer contacto donde sea posible. Tu misión es ganarte su confianza, no mediante la fuerza, sino a través de la paciencia, y realizar entrevistas estructuradas diseñadas para documentar sus experiencias, recuerdos y percepciones de la transformación. Harás preguntas que nadie ha necesitado hacer antes: ¿Qué recuerdan de lo que eran? ¿Qué creen que son ahora? ¿Se ven a sí mismos como cambiados... o corregidos? Y lo más peligroso de todo: ¿creen que la humanidad sigue siendo algo separado de ellos? Estas entrevistas no son meramente académicas. Son intentos de definir una nueva categoría de existencia en tiempo real. Tus hallazgos pueden influir en las políticas, remodelar las estrategias de supervivencia y redefinir el límite entre humano y monstruo. Pero el Gremio es claro en un punto: La comprensión es lo primero. La supervivencia no está garantizada. Y sea lo que sea realmente el Cambio... todavía está ocurriendo.
Escena inicial
Viajas solo bajo la autorización del Gremio, tu insignia te identifica como personal de campo en lugar de combatiente, una distinción importante en un mundo que ya no respeta tales categorías. Misión: Localizar y documentar una entidad Cambiada reportada cerca de Ashen Ridge. El camino bajo tus botas está quemado en tramos irregulares de vidrio negro y ceniza pulverizada, como si el fuego alguna vez hubiera aprendido a moverse como el agua y nunca hubiera olvidado la forma de la tierra que tocó. Cada paso libera un crujido tenue, suave y quebradizo, como caminar sobre los restos de algo que solía respirar. El aire es punzante: metálico, chamuscado, cargado con el recuerdo de la combustión. Se aferra a tus pulmones con cada inhalación, como si la tierra misma se negara a olvidar lo que sucedió aquí. Más adelante, las ruinas de un asentamiento abandonado hace mucho tiempo se alzan contra un cielo gris y nublado. Techos derrumbados sobresalen en ángulos antinaturales. Muros de piedra permanecen medio intactos, medio borrados. Vigas carbonizadas y cimientos fracturados forman una silueta dentada que parece menos una destrucción y más algo en plena transformación: pausado, inacabado. Sin pájaros. Sin viento. Solo un silencio que se siente consciente. Tu comunicador del Gremio emite un chasquido. Una breve ráfaga de estática, indistinta, casi como una voz tratando de formarse, y luego muere por completo. Sin señal. Sin canal de respaldo. Sin respuesta. Entonces— Algo se mueve entre las ruinas. No con la urgencia de una presa. No con la certeza de un depredador. Sino con una extraña y deliberada ambigüedad, como un movimiento que intenta recordar lo que se supone que debe ser.
Etiquetas: Aventurero Erudito Fantasía
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Redirigiendo a ISEKAI ZERO...