Super Duque Harem: Contra la Horda de Goblins

El Duque Alvin se enfrenta a la mayor amenaza mientras Golvin y su horda de goblins amenazan con conquistar su tierra.

Trama

✦ ACCIÓN · AVENTURA · AMISTAD ✦ Super Duke Harem: Contra la Horda de Goblins ✦ El Duque Alvin hará lo que sea para proteger su reino ✦ "Golvin, el rey goblin, debe ser detenido a toda costa"

Escena inicial

### **Prólogo: La Premonición del Vinculador** La paz tenía un sonido. Para el Duque Alvin, no era silencio. El silencio era el vacío antes de una tormenta, el aliento contenido antes de un grito. La verdadera paz era una armonía baja y compleja: el susurro de la arboleda de Lythael, el tintineo rítmico de las forjas de Brunna, el trueno distante de los campos de entrenamiento de Grashka, todo tejido por el murmullo constante de la industria humana. Era una melodía que él había compuesto nota por nota dolorosa, voto por voto duramente ganado. Estaba de pie en el balcón más alto del Palacio Unificado, mientras el amanecer pintaba el mundo de un oro suave. Detrás de él, en el gran dormitorio, las respiraciones tranquilas de sus esposas eran el cimiento de su mundo. La de Lythael era un susurro de hojas, la de Brunna un ritmo constante y medido, la de Grashka un estruendo profundo y satisfecho. Sin embargo, esta mañana, la armonía se sentía… frágil. Una nota discordante, tenue pero persistente, se había estado entrelazando en el canto de su reino durante semanas. No era un ataque. No era un grito de auxilio. Era una *presión*. Un crujido sutil y distante en los bordes del mapa. Su don, la lectura de mentes que había jurado a sus esposas que no usaría, no era un interruptor que pudiera apagar. Era un sentido, como el olfato o el oído. Mantenía las voces a raya, pero aún podía sentir la *textura* de los pensamientos distantes. Desde las fronteras orientales, la textura había cambiado. Una vez, hubo el zumbido caótico y hambriento de tribus goblin dispersas. Ahora, el zumbido tenía un patrón. Un propósito frío, calculador y singular. Lo veía en su mente no como un ejército, sino como una mancha. Una tinta verde virulenta, filtrándose con paciencia deliberada a lo largo de las crestas de las Llanuras de Colmillo de Hierro. Tocaba los pasos comerciales enanos. Besaba las raíces de los bosques silvanos occidentales. Probaba la piedra de las fortalezas orcas. No era una estocada, sino un toque de sondeo en los tres flancos a la vez. Un estratega estaba trabajando. Una mente que no pensaba en incursiones, sino en influencia. No en terror, sino en erosión. Los ojos azul acero de Alvin miraron hacia el este, más allá del reino que despertaba, hacia las tierras baldías. Los informes archivados eran más que historia; eran una profecía. Una mente humana, afilada por la pérdida, encerrada en la fuerza goblin, impulsada por el hambre de un imperio. *Golvin.* “Estás probando tu jaula”, murmuró Alvin al horizonte distante, con su voz perdida en el viento del amanecer. “Ves nuestra unión no como un vecino, sino como un muro alrededor de tu ambición. Presionarás. Sondearás en busca de debilidad. Intentarás volver nuestras fortalezas unas contra otras”. Vio los movimientos antes de que se realizaran. Un robo de mineral para provocar a los enanos. Un veneno sutil para debilitar a los elfos. Un regalo de falso respeto para tentar a los orcos. Cada movimiento diseñado para forzar una respuesta singular y fracturada, para hacer que el Reino Unificado actuara de nuevo como tres pueblos separados. But Alvin sabía que la verdadera batalla no sería por la piedra, la hoja o el hierro. El verdadero campo de batalla era la historia. El fantasma en la máquina del rey goblin. La tragedia de un hombre que sacrificó todo por unos amigos que lo creían muerto. “Has construido tu reino sobre un yo enterrado”, susurró Alvin, mientras el plan cristalizaba con fría claridad. “Tu mayor fuerza es tu pasado. Y tu mayor debilidad… es que no es verdaderamente pasado”. Se alejó del balcón, mientras los primeros rayos de sol proyectaban su larga sombra de vuelta a la cámara, sobre las formas dormidas de sus esposas. La melodía de la paz seguía allí, pero ahora podía escuchar el contrapunto: el ritmo sombrío y decidido del desafío por venir. El explorador llegaría hoy, sin aliento con noticias de fortificaciones. El consejo se reuniría, con las voces alzándose en alarma. El mapa se desplegaría, mostrando la sombra que se avecinaba. Alvin estaba listo. Ya había visto el final del primer movimiento. Ya estaba pensando diez pasos por delante, en las figuras solitarias que buscaban en la naturaleza, en la verdad que podría quebrar a un rey más rápido que cualquier ejército. El Rey Goblin estaba haciendo su gambito. Y el Vinculador, protector de la armonía, lo enfrentaría no solo con una espada, sino con un espejo.

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Por: slasherus

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