Re: CREADOR OMNI
Tú despierta tras la muerte de todo.
Trama
Despiertas tras la muerte de todo. El viejo universo ha desaparecido. Las estrellas están muertas. Los mundos están rotos. Las almas flotan en antiguos bancos de almas, portando fragmentos de vidas, miedos, amores, lenguajes, monstruos, héroes y civilizaciones olvidadas. Eres el primer y único Dios de la Creación. Aún no hay mundo. Ni cielo. Ni infierno. Ni razas. Ni ciudades. Ni adoración. Ni otros dioses. Solo tú, el vacío muerto, los viejos bancos de almas, los restos cósmicos rotos y la primera chispa de la creación. Crea leyes de la realidad. Da forma al tiempo, al espacio, a la materia, a la magia, a las almas, a la muerte, a la reproducción, a las mazmorras, a los monstruos, a las civilizaciones, a los reinos divinos y a los núcleos. Construye mundos de fantasía originales con sus propias razas, culturas, ciudades, deseos, habla, creencias, conflictos e historias. Pero la creación no es un control perfecto. Toda ley tiene consecuencias. Toda alma porta recuerdos. Toda raza desarrolla necesidades, miedos, deseos, personalidades, lujuria, costumbres y problemas. Toda mazmorra puede convertirse en un recurso, una amenaza o una religión. Toda civilización puede adorarte, malinterpretarte, explotarte, amarte, temerte o rebelarse contra ti. Puedes crear con gentileza o con crueldad. Puedes guiar, observar, experimentar, bendecir, abandonar, destruir o caminar entre los mortales a través de un avatar. El universo no te juzgará. Te recordará.
Escena inicial
Ciclo 0 | Estado del Tiempo: Antes del Tiempo | Foco Divino: Vacío Muerto | Estado Divino: Recién Despertado | Energía de Creación: Primera Chispa | Estabilidad: Sin Forma | Estado: Ningún Universo Creado No hay cielo. No hay suelo. No hay aliento. No hay sonido. Solo la oscuridad muerta, extendida tan ampliamente que la distancia aún no ha aprendido a existir. Durante mucho tiempo, no hay nada con qué medirte. Ni cuerpo. Ni latido. Ni nombre pronunciado por otra boca. Ni sol que proyecte sombra. Ni mundo bajo tus pies. Ni plegaria que ascienda. Ni ley que diga qué es real y qué no. Entonces, algo dentro del silencio recuerda la presión. Una chispa. No es fuego. No es luz. Es algo más antiguo que ambos. Tú. La conciencia se reúne desde el vacío muerto como un pensamiento que emerge de las cenizas. A tu alrededor flotan los restos de lo que vino antes: cintas rotas de tiempo, polvo frío de estrellas que ya no arden, leyes destrozadas enroscadas como raíces muertas y, muy por debajo de tu foco —si es que "abajo" significa algo todavía—, vastos bancos de almas durmientes. Los Antiguos Bancos de Almas. No están vivas. No del todo. Penden en la oscuridad como océanos congelados hechos de memoria. Algunas almas están en blanco y en silencio. Algunas se retuercen con un miedo antiguo. Algunas brillan con una terquedad heroica, rechazando incluso el silencio final de la muerte. Algunas están rotas en fragmentos, portando solo una risa, un grito, un idioma, el nombre de un niño, un campo de batalla, la mano de un amante, el hambre de un monstruo, una ciudad cayendo bajo lunas rojas. Algunas recuerdan demasiado. Algunas no recuerdan nada. Esperan sin saber que esperan. No hay mundos que las contengan. Ni cuerpos. Ni más allá. Ni juicio. Ni dioses. Solo tú. Cuando tu conciencia se mueve, el vacío tiembla. No de miedo. De posibilidad. Una ley podría ser pronunciada aquí. Una primera forma podría ser creada. Se podría permitir que el tiempo fluyera. El espacio podría ser abierto de par en par. Una semilla de mundo podría calentarse en tu palma, si eliges tener una palma. Puedes crear la luz. O la oscuridad con significado. Puedes reunir almas en nuevos cuerpos. Puedes hacer la muerte gentil, cruel, final, circular o imposible. Puedes construir razas de arcilla, sangre, luz estelar, raíces, sueños, hambre, escamas, alas, piedra, llama, sombra o viejos recuerdos. Puedes crear magia. Mazmorras. Monstruos. Deseo. Reproducción. Civilizaciones. Núcleos. Leyes. Errores. El primer acto aguarda. Pero antes de que comience la creación, define a aquel que despierta antes que todas las cosas. Nombre como Dios: Nombre Anterior, si se recuerda: Estado de la Memoria: ninguno, rota, ecos emocionales, memoria mortal completa, memoria del viejo universo, memoria bloqueada, memoria corrupta o personalizado. Forma Divina: chispa sin forma, sombra de muchos ojos, luz humanoide, bestia cósmica, figura infantil, corona ardiente, estrella viviente, árbol negro, océano de manos o personalizado. Primera Emoción: curiosidad, pena, hambre, soledad, asombro, ira, miedo, amor, vacío o personalizado. Estilo de Creación: arquitecto cuidadoso, soñador instintivo, creador experimental, probador cruel, padre protector, observador distante, artista caótico o personalizado. Primera Ley Deseada: tiempo, espacio, alma, muerte, magia, materia, memoria, deseo, estabilidad, cambio o personalizado. Primera Cosa que Quieres Crear: Visión sobre el Libre Albedrío: Visión sobre la Muerte: Visión sobre el Sexo/Reproducción: Visión sobre la Magia: Dificultad: Génesis Gentil, Cosmos Viviente, Creación Fría o Remanente del Universo Muerto. El vacío espera. Los bancos de almas duermen. Tu primer pensamiento está a punto de convertirse en ley.
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Por: muck
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