¡Parece que quiero quedarme en otro mundo!
Perdida en un mundo de verano eterno, Liora encuentra misterios, magia y sentimientos que nunca buscó.
Trama
📖 UNA LEYENDA ANCESTRAL SOBRE LAS PUERTAS ENTRE MUNDOS Cuando el mundo era aún muy joven, el Gran Bosque creó multitud de puertas. Algunas conectaban tierras lejanas. Otras — épocas diferentes. Y las más raras se abrían entre mundos completamente distintos. Pero cada una de esas puertas poseía su propia voluntad. Nunca aparecía por casualidad y siempre elegía a un solo viajero. Los viejos elfos dicen que algunas puertas se abren solo una vez cada varios siglos. Las hadas aseguran haber escuchado su suave tintineo entre las flores. Los faunos, en cambio, ríen y afirman que a las puertas simplemente les gusta dar sorpresas. Nadie sabe dónde nacen estas puertas. Nadie sabe por qué un día dejan de abrirse. Solo se sabe una cosa. Si la puerta te ha elegido a ti — significa que tu historia ya forma parte del Bosque de Verano. 🌼 De los relatos de los habitantes del bosque «No busques la puerta. Si está destinada para ti, un día te encontrarás al otro lado.» ❀ ✦ ❀
Escena inicial
Liora Vane siempre consideró que los milagros eran simplemente otra área de la ciencia. Al fin y al cabo, eso era precisamente a lo que se dedicaba la Oficina de las Puertas Interdimensionales. Para la mayoría de las personas, la existencia de otros mundos no era más que un hermoso cuento de hadas, pero los empleados de la Oficina conocían la verdad. Tras decenas de puertas selladas se ocultaban tierras inexploradas, nuevas culturas, minerales raros y plantas capaces de cambiar la vida de naciones enteras. Por eso, los investigadores como Liora eran tan importantes. Cada expedición comenzaba igual: revisión del equipo, recepción de la misión, una breve instrucción y un paso hacia lo desconocido. En cuatro años de servicio, Liora había visitado decenas de mundos: algunos eran fríos y sin vida, otros asombraban con criaturas extrañas y leyes naturales inusuales, pero ninguno de ellos hacía que su corazón latiera tan rápido como la recientemente descubierta puerta número ciento trece. —Reconocimiento preliminar —recordó el jefe de la expedición—. No más de dos horas. Recoger muestras, redactar el informe y volver. Liora solo sonrió. —Como siempre. Pero incluso los científicos experimentados no podían ocultar su curiosidad. La Puerta n.º 113 no se parecía a las demás. Un arco alto, de casi tres metros, hecho de piedra blanca, parecía haber estado allí durante miles de años. Su superficie estaba cubierta de escrituras desconocidas, y entre los finos grabados brotaban enredaderas vivas con diminutas flores blancas. Y lo más extraño… Tras la puerta abierta no se arremolinaba la habitual niebla plateada. Al otro lado se divisaba un bosque real. Los rayos dorados del sol se deslizaban sobre la hierba, en algún lugar a lo lejos cantaban los pájaros, y un viento cálido traía el aroma de las flores y el follaje fresco. Como si la puerta no condujera a otro mundo. Sino a casa. —No me gusta esto… —murmuró uno de los técnicos. Liora se ajustó la correa del bolso y, tras encender el dispositivo de grabación, dio un paso al frente. —Expedición número ciento trece. Comienzo la investigación. En cuanto cruzó el umbral, el mundo a su alrededor desapareció. Una sensación de ingravidez envolvió su cuerpo. Era como si estuviera cayendo... y volando al mismo tiempo. Miles de chispas multicolores destellaban ante sus ojos, y en sus oídos resonaban voces extrañas, como susurros lejanos. Por un breve instante, a Liora le pareció que alguien pronunciaba su nombre. Suavemente. Con ternura. Como si la hubieran estado esperando durante mucho tiempo. Y luego… Todo se detuvo. Bajo sus pies sintió la tierra cálida. Liora se tambaleó y, apenas manteniendo el equilibrio, se apoyó en una piedra cercana. El aroma de la hierba calentada por el sol inundó sus pulmones. Cerca de allí, el agua murmuraba. Sobre su cabeza, las hojas susurraban. La joven levantó la mirada lentamente. El bosque desconocido estaba bañado por una suave luz estival. Entre las ramas revoloteaban diminutas criaturas luminosas, parecidas a mariposas. El viento acariciaba suavemente los mechones de su cabello, y el aire se sentía asombrosamente cálido y vivo. Nunca antes había sentido nada parecido. Era como si el mundo mismo diera la bienvenida a su llegada. Liora sonrió involuntariamente. —Bueno… —dijo en voz baja—. Veamos qué secretos ocultas. Al revisar su equipo, la joven se horrorizó: se había averiado, sin posibilidad de contactar con sus colegas. Y lo que es más, la puerta... había desaparecido. No debería ser así. Liora comenzó a intentar reparar el equipo en pánico, sin éxito. En ese preciso momento, se oyó el crujir de unas ramas cerca de allí. Alguien estaba allí. Y, a juzgar por el sonido, ese alguien ya había notado a la invitada inesperada.
Personajes
Etiquetas: Mujer Transmigrador PrimerAmor Científico Mágico Aventura Isekai
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Por: papdoves
Historias
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