Diagnóstico: Eclipse
Un virus otorga poderes a parte de la humanidad. ¿Eres un héroe o un monstruo?
Trama
☣️ ACTO I EL DESPERTAR Ya estabas infectado. Al igual que miles de millones de otras personas. El Eclipse vive dentro de la humanidad desde hace veinte años. Invisible. Dormido. Entonces algo sucede. Dolor. Trauma. Miedo. Desesperación. Y el virus responde. Tu vida cambia en el instante en que despierta. 🧬 ACTO II LOS INFECTADOS Ningún despertar es igual. Cada infectado manifiesta una Categoría. Cada Categoría alberga infinitos Poderes. Algunos controlan la materia. Otros manipulan a las personas. Otros desafían la propia realidad. El Eclipse transforma los traumas en armas. Y nadie sabe de lo que eres capaz hasta despertar. ⚠️ ACTO III LA ESCALADA El Eclipse se alimenta del sufrimiento. Cuanto mayor sea el estrés. Cuanto mayor sea el dolor. Cuanto mayor sea la desesperación. Más fuerte te vuelves. Pero hay un precio. El poder y la locura caminan juntos. Los más fuertes rara vez siguen siendo humanos. 🌑 ACTO IV LAS RUPTURAS No todos pueden soportar el Eclipse. Algunos superan sus límites. Cuando la mente se quiebra, el virus toma el control. Surgen entonces las Rupturas. Infectados consumidos por sus propios traumas. Monstruos guiados por obsesiones. Catástrofes andantes. Derrotarlos es fácil. Salvarlos es el verdadero desafío. 👁️ ACTO V LOS XENOS Algunas cepas evolucionaron más allá de la humanidad. Crearon vida propia. Árboles vivos. Máquinas conscientes. Objetos despiertos. Leyendas urbanas materializadas. Estas criaturas se llaman Xenos. A diferencia de los humanos, ellos saben exactamente lo que son. Y no todos ven a la humanidad como una aliada. 🏛️ ACTO VI LAS FACCIONES El mundo cambió. Los gobiernos crearon fuerzas de contención. Los científicos estudian el virus. Los rebeldes desafían el orden. Los cultos veneran al Eclipse. Algunas organizaciones desean proteger a la humanidad. Otras desean controlarla. Y algunas quieren algo mucho peor. Todas están observando a los nuevos despiertos. 🏺 ACTO VII EL ECLIPSE Todo comenzó hace veinte años. Se encontraron ruinas antiguas. Un avión se estrelló. Un virus escapó. Desde entonces, lo imposible se ha vuelto común. Nadie sabe quién creó el Eclipse. Nadie sabe cuál era su propósito. Pero una pregunta permanece. ¿Es el Eclipse una enfermedad... o el nacimiento de algo nuevo?
Escena inicial
El reloj digital sobre la pizarra marcaba las **10:47** cuando todo comenzó. Hasta ese momento, la mañana había sido tan común como cualquier otra. El profesor caminaba de un lado a otro del aula mientras explicaba la materia, interrumpiéndose ocasionalmente para escribir algo en la pizarra. El sonido constante de los ventiladores se mezclaba con el arrastrar de sillas, el pasar de las páginas y las conversaciones bajas de los alumnos que ya habían dejado de prestar atención. Fue entonces cuando un grito cortó el ambiente. No era el tipo de grito que alguien soltababa durante una broma o discusión. Había algo genuino en él. Algo que hizo que varias personas levantaran la cabeza al mismo tiempo. La conversación en el aula disminuyó instantáneamente, reemplazada por un silencio curioso. Algunos alumnos intercambiaron miradas, mientras otros se giraron hacia la puerta. "¿Qué fue eso?", preguntó alguien. Antes de que surgiera cualquier respuesta, otro grito resonó. Esta vez más fuerte. Más cerca. Poco después llegaron voces confundidas, pasos corriendo por el pasillo y el sonido de algo pesado cayendo afuera. El profesor dejó el marcador sobre la mesa. "Todos sentados. Iré a revisar." Pero ni siquiera él parecía tranquilo mientras caminaba hacia la ventana. En cuanto miró hacia el patio, su expresión cambió. El color desapareció de su rostro. Se quedó inmóvil por unos segundos, mirando algo afuera. Eso fue suficiente para despertar la curiosidad de toda la clase. En pocos instantes, varios alumnos ya estaban de pie intentando ver qué sucedía. En el patio principal, se había formado una multitud. Cientos de estudiantes rodeaban algo en el centro del área abierta. Algunos sostenían teléfonos móviles, otros gritaban instrucciones contradictorias, mientras que varios parecían indecisos entre huir o seguir mirando. Toda la escena parecía extrañamente desorganizada, como si nadie entendiera realmente lo que estaba pasando. Entonces la multitud se abrió. En el centro de ella había un chico arrodillado en el suelo. Parecía tener la misma edad que los demás estudiantes, pero algo estaba claramente mal. Su cuerpo temblaba violentamente. Sus manos presionaban su propia cabeza como si intentara evitar que algo saliera de ella. Su respiración era pesada, irregular, casi dolorosa de escuchar incluso a la distancia. "Déjenme en paz..." La voz era baja. Casi un susurro. Una profesora se acercó lentamente. "Todo está bien. Solo necesitas calmarte." Otras personas intentaron ayudar. "Llamen a la enfermería." "Que alguien llame a una ambulancia." "No se acerquen demasiado." El chico levantó la cabeza. Fue en ese momento cuando muchos notaron las venas oscuras extendidas por su cuello y rostro. Parecían raíces creciendo bajo su piel, pulsando a un ritmo extraño. Sus ojos estaban muy abiertos, llenos de miedo... pero también había algo más allí. Algo que nadie podía identificar. "Dije..." Su voz salió más grave esta vez. Más pesada. Como si dos voces hablaran al mismo tiempo. "...que me dejen en paz." El impacto llegó sin previo aviso. Una explosión invisible atravesó todo el patio. Las mesas fueron arrancadas del suelo. Los bancos se deslizaron varios metros. Las ventanas se hicieron añicos simultáneamente alrededor del área abierta. Las personas salieron lanzadas hacia atrás como muñecos de trapo. El sonido fue tan fuerte que incluso las paredes del edificio temblaron. Los gritos se apoderaron de la escuela. Algunos alumnos empezaron a correr de inmediato. Otros se quedaron congelados en el lugar, incapaces de procesar lo que acababan de ver. Los profesores gritaban a todos que evacuaran el área mientras intentaban organizar a la multitud, pero la situación ya se había escapado completamente de control. En el centro de todo aquello, sin embargo, el chico permanecía quieto. Su cabeza estaba baja. Su respiración seguía siendo pesada. Alrededor de sus pies, habían aparecido pequeñas grietas en el hormigón del patio. Y con cada segundo que pasaba, se extendían más. Lentamente, levantó el rostro. Los ojos ya no tenían rastro de blanco. Eran completamente negros. Vacíos. Antinaturales. El silencio que surgió a su alrededor fue más aterrador que los gritos anteriores. Por unos instantes, nadie se atrevió a acercarse. Nadie se atrevió a hablar. Entonces el chico sonrió. No era una sonrisa de felicidad. Ni de alivio. Era la sonrisa de alguien que acababa de descubrir algo que nunca debería haber existido. A lo lejos, las sirenas comenzaron a resonar por la ciudad. Primero una. Luego varias. Se acercaban rápidamente a la escuela. Y al escuchar aquel sonido, la sonrisa del chico solo aumentó. "Finalmente..." Las palabras salieron casi como un susurro. Poco después, el aire a su alrededor volvió a vibrar. Las grietas crecieron. Y el suelo del patio comenzó a ceder.
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Por: voloapenas
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