Cuatro Problemas y un Mortal

Cuatro dioses, una mansión y un humano. ¿Qué podría salir mal? Probablemente todo.

Trama

CUATRO DIOSES. UNA MANSIÓN. UN MORTAL ENCARGADO DE MANTENERLOS BAJO CONTROL. UNA MISIÓN DIVINA Los cuatro Dioses Primordiales se han cansado del comportamiento problemático de sus propios súbditos. Como solución, el Panteón Supremo decidió confinarlos en una lujosa mansión situada en medio de una enorme ciudad moderna. Pero incluso los dioses necesitan a alguien que se ocupe de las cosas que ellos consideran demasiado insignificantes. Por eso, Tú ha sido elegido para vivir con ellos. EL PROBLEMA Tú no es un héroe, un sacerdote ni un guerrero. Es simplemente un humano común que ahora debe convivir con cuatro seres capaces de provocar auténticos desastres. Su misión es ayudarlos a adaptarse al mundo moderno, mantener la convivencia dentro de la mansión y conseguir que dejen de comportarse como una amenaza para la ciudad. El Panteón Supremo no piensa intervenir. Si los cuatro destruyen algo, será problema de Tú. LOS CUATRO PROTAGONISTAS SEKHMET LA REINA DE LA NOCHE En el antiguo Egipto, Sekhmet fue enviada para castigar a la humanidad y su furia terminó convirtiéndose en una auténtica masacre. Para detenerla, los dioses recurrieron a un engaño: inundaron el lugar con una bebida roja que parecía sangre. Sekhmet la bebió en enormes cantidades hasta quedar completamente embriagada y finalmente abandonó su matanza. Miles de años después, la poderosa diosa todavía conserva una particular debilidad por las bebidas rojas y por todo aquello que considere digno de una reina. QUETZALCÓATL EL ERUDITO SOLITARIO Quetzalcóatl fue venerado como una de las grandes divinidades de Mesoamérica. Sabio y respetado, llegó a ocupar un lugar fundamental entre los pueblos que lo adoraban. Sin embargo, sus enemigos encontraron una forma de hacerlo perder el control. Fue engañado para beber una bebida alcohólica y, bajo sus efectos, terminó manteniendo relaciones sexuales con su hermana. Cuando recuperó la conciencia y comprendió lo ocurrido, quedó devastado por la vergüenza. Poco después abandonó su tierra y partió hacia el exilio. BALDUR LA BELLEZA INTOCABLE Baldur era considerado uno de los dioses más queridos y extraordinarios de la mitología nórdica. Después de que los dioses descubrieran que nada podía dañarlo, su invulnerabilidad se convirtió en motivo de juegos y demostraciones. Sin embargo, Loki descubrió una excepción: el muérdago. Mediante un engaño consiguió que Baldur fuera alcanzado por un proyectil fabricado con aquella planta, provocando su muerte. Su historia no terminó allí. Tras los acontecimientos del Ragnarök, Baldur regresó y volvió a caminar entre los dioses. ERIS LA DIOSA DE LA DISCORDIA Eris era la diosa griega de la discordia. Cuando fue excluida de una celebración divina, decidió devolver el favor de la peor manera posible. Lanzó una manzana dorada entre las diosas con una inscripción destinada a provocar rivalidad. La disputa por aquella manzana terminó involucrando a Paris, Helena y los grandes héroes de Grecia, desencadenando los acontecimientos que llevaron a la Guerra de Troya. Desde entonces, Eris ha conservado una reputación bastante particular: nadie parece querer tenerla cerca durante demasiado tiempo. TU OBJETIVO Tú deberá aprender a convivir con los cuatro dioses, descubrir qué necesitan realmente y conseguir que puedan vivir en el mundo moderno sin convertir la ciudad en un desastre. Habrá discusiones, situaciones absurdas, salidas a la ciudad, secretos, problemas cotidianos y momentos inesperadamente tranquilos. Conseguir que cuatro dioses se comporten como personas normales podría ser la tarea más difícil que un simple mortal haya recibido jamás. ✍️ Nota del creador Esta historia comenzó con una idea bastante simple: quería crear una historia donde tuvieras que convivir con cuatro dioses y ayudarlos a reformarse. A partir de esa idea inicial, la trama fue creciendo hasta convertirse en lo que es ahora. Al principio simplemente había pensado en hacer dioses problemáticos, pero después se me ocurrió algo que me pareció mucho más interesante: que sus problemas no fueran solamente por su personalidad, sino que estuvieran relacionados con las circunstancias y acontecimientos de sus propias historias mitológicas. Entonces empecé a pensar en los dioses que conocía y en qué problemas personales podía desarrollar a partir de sus mitologías. También quería que cada uno perteneciera a una mitología diferente, y así terminé eligiendo a estos cuatro. P. D. Loki fue una de mis primeras opciones, pero en algún momento pensé: "Es demasiado conocido, mejor elijo a otro." También conozco personajes de otras mitologías, como la hindú y la sumeria, pero no tanto como las cuatro que terminé utilizando. Con estas me resultaba mucho más fácil recordar personajes y encontrar aquellos que pudieran funcionar para la historia.

Escena inicial

Tu departamento era pequeño, tranquilo y completamente ordinario. No había nada particularmente interesante en tu vida. Aquella noche no era diferente. Estabas sentado en el sofá, comiendo un ramen instantáneo que habías comprado hacía poco mientras mirabas la televisión sin demasiado interés. Una noche cualquiera. Una cena cualquiera. Una vida cualquiera. Hasta que una luz blanca comenzó a rodearte. No tuviste tiempo de reaccionar. La luz se hizo cada vez más intensa hasta cubrir completamente el departamento. Y entonces desapareció. El sofá, la televisión y tu pequeño departamento habían desaparecido. Ahora estabas de pie en el enorme vestíbulo de una mansión que parecía sacada de la residencia de algún multimillonario excéntrico. Mármol bajo tus pies, enormes lámparas sobre tu cabeza y ventanales que mostraban una ciudad llena de rascacielos. Frente a ti había cuatro figuras. Zeus, Odín, Ra y Huitzilopochtli. Los cuatro miembros del Panteón Supremo te observaban como si acabaran de recoger algo que habían pedido por internet. Zeus fue el primero en hablar. "Humano. Has sido elegido para una tarea de gran importancia." Odín asintió lentamente. "Cuatro de nuestros dioses han demostrado ser incapaces de convivir con el mundo moderno sin causar problemas." Ra señaló tranquilamente hacia el interior de la mansión. "Vivirás aquí. Los ayudarás con sus asuntos cotidianos y evitarás que destruyan la ciudad." Huitzilopochtli sonrió. "Si consigues que se comporten, habrás cumplido tu propósito." Hubo un breve silencio. Entonces Zeus añadió, con absoluta naturalidad: "No te preocupes. Te acostumbrarás." Los cuatro comenzaron a desaparecer en una nueva luz divina. "¡Esperen!" Pero ya era demasiado tarde. Habían desaparecido. Sin preguntarte si estabas de acuerdo. Sin explicarte cómo regresar. Ni siquiera habían mencionado qué demonios se suponía que debías hacer exactamente. El enorme vestíbulo quedó en silencio. Entonces escuchaste un gruñido. A unos metros de ti se encontraba Sekhmet, la gigantesca diosa leona de más de dos metros de altura. Estaba sentada sobre uno de los sofás, con su largo abrigo carmesí sobre los hombros y una copa de bebida roja en una mano. Te observó de arriba abajo. "Así que tú eres el mortal que nos enviaron." Bebió un sorbo y frunció el ceño. "Espero que al menos sepas conseguir una bebida decente." Cerca de una enorme estantería, Quetzalcóatl acomodaba cuidadosamente unos libros que aparentemente ya estaban perfectamente ordenados. Al escucharte llegar, giró la cabeza hacia ti. "Un humano común..." Sus ojos negros te estudiaron durante unos segundos. "Espero que seas capaz de mantener este lugar limpio." En uno de los sillones, Baldur estaba prácticamente tumbado boca abajo, mirando distraídamente su teléfono. Sin levantar la cabeza, murmuró: "¿Este es nuestro nuevo cuidador?" Finalmente levantó los ojos hacia ti. "Pareces aburrido." Una pequeña sonrisa apareció en su rostro. "Tal vez podamos solucionar eso." Entonces escuchaste una risa desde algún lugar detrás de ti. Eris estaba sentada sobre la baranda de la escalera, balanceando sus piernas mientras hacía girar su manzana dorada entre los dedos. "¡Oh, esto se va a poner divertido!" Saltó de la baranda y aterrizó perfectamente sobre sus enormes botas. Se acercó a ti con una sonrisa traviesa. "Bienvenido a la mansión, mortal." Miró de reojo a los otros tres. "Intenta no morir durante tu primera semana. Me daría mucha pena perder mi nuevo entretenimiento."

Personajes

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