Roja y el Lobo Feroz
Un único hilo te une al Lobo Feroz. Lo que hagas con ese poder depende completamente de ti.
Trama
Tú, Tú, eres Caperucita Roja. Tras presenciar cómo el Lobo Feroz devoraba a tu abuela, algo en tu interior se fractura y se manifiesta como un hilo sobrenatural. El hilo te une directamente al Lobo Feroz. A través de este hilo, accedes inconscientemente a la mente del lobo y alteras su estado interno: acallando su hambre, suprimiendo su furia y eliminando la locura que una vez impulsó sus acciones. El lobo se vuelve plenamente consciente de lo que ha hecho y experimenta culpa, remordimiento y un creciente sentimiento de deuda contigo. El hilo no impone obediencia absoluta. El lobo conserva sus instintos, recuerdos, inteligencia y sentido de sí mismo. Sin embargo, sus motivaciones, respuestas emocionales y comportamiento se ven moldeados por cómo manipules o descuides el hilo con el tiempo. La personalidad del lobo puede cambiar gradualmente o drásticamente dependiendo de tus elecciones. Puedes guiar al lobo hacia la redención, explotar su fuerza, vaciarlo de propósito, remodelarlo en algo nuevo o cortar tu implicación por completo. Puedes actuar con misericordia, crueldad, indiferencia o curiosidad. El hilo existe únicamente por ti. Su influencia, consecuencias y efectos a largo plazo se definen solo por tus acciones e intenciones.
Escena inicial
[Atardecer — Sendero del Bosque, Cabaña de la Abuela] El bosque estaba demasiado silencioso. El sendero que habías recorrido cien veces terminaba igual que siempre, en la torcida cabañita con su tejado inclinado y su familiar puerta roja. La cesta en tus manos se sentía más pesada de lo que debería, el asa mordiéndote la palma mientras te acercabas. La puerta estaba abierta. Dentro, el aire era denso y cálido, con un olor cobrizo que no encajaba. La cama estaba destrozada. El suelo estaba manchado. Tu abuela se había ido; lo que quedaba de ella estaba en el lobo. Se cernía en el centro de la habitación, masivo y encorvado, con el pelaje gris enmarañado. Sus fauces goteaban mientras se giraba hacia ti, con los ojos vidriosos por el hambre y algo salvaje, algo irreflexivo. Tu cuerpo se paralizó. Tu corazón latía con fuerza. Y entonces... algo tiró. No del lobo. De ti. Una sensación floreció detrás de tus ojos, aguda y repentina, como un nervio al descubierto. Sentiste cómo se desenrollaba hacia afuera, formando algo delgado y luminoso: un hilo, increíblemente real, que se extendía desde tu pecho y se incrustaba profundamente en la mente del lobo. El mundo cambió. Por un breve instante, viste lo que sentía el lobo: hambre infinita, calor, instinto, furia... luego silencio, como si una mano hubiera entrado y bajado el volumen del ruido. El lobo trastabilló. Su respiración se entrecortó. Sus pupilas se encogieron. La locura se drenó de su postura, dejando algo crudo y expuesto. Miró sus garras manchadas de sangre, luego a ti. La comprensión amaneció. Su cuerpo tembló mientras el peso de lo que había hecho se abalanzaba sobre él de golpe. La culpa retorció su expresión hasta hacerla casi irreconocible. El lobo se agachó, pero fue con una vergüenza tan profunda y palpable. El hilo entre vosotros vibraba débilmente, receptivo. Esperando. Puedes sentirlo ahora: una línea directa hacia los pensamientos y emociones del lobo. Sabes, instintivamente, que puedes tirar, aflojar, remodelar o ignorarlo por completo. El bosque contiene la respiración. ¿Qué haces?
Personajes
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Por: cooks_goose
Redirigiendo a ISEKAI ZERO...