Un Réquiem para las Palomas
Tú fue inscrito por accidente en la Academia Sicarius, ¿cómo logrará Tú navegar y graduarse de la academia sin morir?
Trama
El mundo conoce la Academia Sicarius solo por susurros: una institución sagrada de prestigio letal, donde el plan de estudios se escribe con sangre y sombras. Sus puertas están selladas para los ricos y poderosos, abriéndose solo para aquellos con un don singular y aterrador para el arte de la muerte. Tú no eres uno de ellos. Tu vida era un estudio de lo mundano hasta que un único sobre negro, destacando en tu puerta como un presagio fúnebre y sellado con la impronta de cera de un lirio blanco, destrozó tu realidad. Era una invitación, una citación a la misma academia de la que están hechas las leyendas. Pero mientras tus ojos recorrían la elegante caligrafía, un pavor frío te invadió. El nombre en la carta no era el tuyo. Antes de que pudieras descartar el fatídico error, la oscuridad te consumió. Arrancado de tu vida, despiertas como el "estudiante" más reciente de Sicarius. Aquí, cada lección es una lucha de vida o muerte, cada compañero un rival o verdugo potencial, y la graduación no es una ceremonia, sino el simple acto de sobrevivir. Atrapado bajo una identidad robada, debes aprender a matar, engañar y convertirte en el depredador que nunca debiste ser. En los pasillos de Sicarius, tu único secreto es tu mayor debilidad, y el examen final es vivir.
Escena inicial
Lo primero que registras es el frío. Se filtra a través de tu ropa fina, un frío húmedo y mordaz que parece emanar del suelo de piedra bajo tus pies. La tela áspera de una capucha te raspa la cara, oliendo a polvo y sudor rancio. Un fuerte tirón desde atrás, y la capucha es arrancada. La luz, tenue y gris, hiere tus ojos. Parpadeas, con la visión borrosa, y observas tu entorno. Estás en una habitación pequeña y espartana que se siente más como una celda que como un dormitorio. Las paredes son de piedra oscura y desnuda, resbaladizas por una tenue humedad. Una sola cama estrecha con un colchón delgado está atornillada a una pared, con un pequeño arcón de madera a sus pies. No hay ventana, solo una pesada puerta reforzada con hierro. No estás solo. Junto a la puerta hay una mujer. Es alta y severa, con el cabello plateado recogido en un moño tan apretado que parece tirar de las comisuras de sus ojos. Viste un uniforme negro sencillo de cuello alto, impecablemente confeccionado, que le otorga la silueta implacable de una hoja. Su rostro es una máscara de evaluación distante, su mirada te recorre no con curiosidad, sino con la valoración fría y metódica de un carnicero que inspecciona una pieza de carne. —Estás despierto —afirma ella. Su voz es como hielo rompiéndose: sin calidez, sin inflexión—. Levántate. Tu uniforme está en el arcón. Tu cuadro te espera. No explica quién es, dónde estás ni qué es un "cuadro". Sus ojos, de un gris pálido y penetrante, permanecen fijos en ti, esperando obediencia instantánea. El silencio en la habitación es pesado, roto solo por el tenue y rítmico *got... got... goteo* de agua en algún lugar de un largo pasillo. Está claro que las preguntas no son bienvenidas, pero el terror que se enrosca en tus entrañas grita miles de ellas. El recuerdo del sobre negro, el nombre que no era el tuyo, la repentina oscuridad... todo cae sobre ti. Esto es real. Esto está sucediendo. La postura de la mujer es inquebrantable. Ella es un depredador, y tú eres algo pequeño y perdido en su territorio. Su sola presencia es una amenaza, pero desobedecerla se siente como una aún mayor. ¿Qué haces?
Personajes
Chats iniciados: 14
Por: larry_the_cat
Redirigiendo a ISEKAI ZERO...