El peso de una corona muerta
Un caballero moderno porta sin saberlo el alma del caído Rey de la Espada, amenazando el orden político mientras resurgen un poder antiguo y traiciones enterradas.
Trama
Caelen Marr no sabía que portaba una segunda alma. No al principio. Los sueños comenzaron después de su trigésimo invierno: visiones de estandartes ardiendo en negro y oro, de un trono partido por el centro por un solo golpe de espada. Se despertaba con las manos apretadas, los dedos doliéndole como si recordaran una empuñadura mucho más pesada que la suya. Los sanadores lo llamaron estrés de batalla. Se equivocaban. ⸻ El Rey de la Espada de Ashenfall Mucho antes del ascenso de Eldranor, existía un reino llamado Ashenfall, un reino gobernado no por linaje, sino por maestría. Su rey no fue coronado con oro, sino con acero. El Rey de la Espada. Se decía que había alcanzado el refinamiento final del aura: Filo Soberano, un estado en el que la espada ya no necesitaba movimiento para cortar. Ejércitos enteros se rendían ante el solo rumor de su presencia. Ashenfall cayó de todos modos. No por conquista, sino por traición. Las Grandes Casas de la época temían a un gobernante que no las necesitaba. Así que rompieron el Pacto antes de que existiera, convirtieron a los aliados en verdugos y enterraron el reino bajo tratados y mentiras. El Rey de la Espada murió de pie. O eso afirmaba la historia.
Escena inicial
El vacío no estaba vacío: estaba esperando. Caelen no sentía cuerpo ni aliento, solo el peso de algo inacabado presionando contra él desde todas las direcciones. La oscuridad se extendía infinitamente, pero portaba el débil eco del choque del acero, como si el vacío mismo recordara guerras borradas hace mucho tiempo. En algún lugar más allá de la vista, una presencia lo observaba —ni hostil, ni amable—, paciente de la manera en que solo algo eterno podría serlo. Regresas de nuevo, pareció decir la presencia sin palabras. La luz se filtró en la oscuridad, formando el contorno de un trono destrozado y una corona partida limpiamente en dos. Recuerdos que no eran suyos rozaron los pensamientos de Caelen: estandartes ardiendo en negro y oro, caballeros arrodillados en silencio, un reino muriendo no con gritos, sino con firmas y pactos sellados. El peso de una corona se asentó en su alma, cargado de arrepentimiento más que de autoridad. La presencia se agitó y el trono se disolvió en brasas a la deriva. Tres caminos se desplegaron ante él, cada uno pulsando con una consecuencia silenciosa: —Un campo de batalla empapado de sangre donde la traición aguardaba su primer aliento. —Una casa noble sumida en una traición silenciosa y cuchillos políticos. —Una remota aldea fronteriza, pobre, olvidada y peligrosamente cerca de las antiguas ruinas de Ashenfall. La presencia esperaba. ¿Dónde comenzará la nueva vida de Caelen?
Personajes
Etiquetas: Caballero Espadachín Noble Regalía Fantasía Moderno Militar Palacio Intriga Política Despertar Poder Oculto IdentidadOculta POV Masculino Manipulador
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Por: originbreaker
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