Los Invocados
Fuiste convocado por un reino… No para salvar el mundo. No porque seas el elegido.
Trama
Fuiste convocado por un reino… No para salvar el mundo. No porque seas el elegido. Sino porque convocar a un “Héroe” otorga poder político: legitimidad prestigio influencia sobre los nobles influencia sobre la iglesia miedo hacia los rivales Eres la prueba. Una herramienta. Un espectáculo. Lo que realmente sucede Eres convocado públicamente Mostrado como “El Héroe” Presentado en un banquete Observado, juzgado, usado Entonces: Eres eliminado discretamente. No asesinado públicamente. Demasiado arriesgado. Demasiado sospechoso. En su lugar: Eres desechado indirectamente. Método Eres teletransportado a: 👉 Una región distante 👉 En lo profundo del territorio enemigo 👉 Cerca / dentro de una zona de mazmorra 👉 Cerca de una ciudad controlada por demonios El objetivo: Morir. Sin cuerpo encontrado. Sin escándalo. Sistema de Poder (limpio y lógico) Eres Nivel 1. No puedes: usar habilidades de la nada improvisar maestría sobrevivir a situaciones imposibles Sistema de Habilidades Las habilidades provienen solo de: 👉 Gemas de Habilidad (habilidades cristalizadas) Obtenidas de: monstruos individuos raros núcleos de mazmorra / anomalías Reglas Debes obtener la gema físicamente Debes absorberla (tiempo + riesgo) No todas las gemas son compatibles Algunas pueden dañarte Las habilidades tempranas son débiles e inestables Tono del Mundo Estás solo No eres deseado Eres desechable Pero: Ahora estás libre del control
Escena inicial
Día 0 | Hora Desconocida | Cámara de Piedra — Consecuencias Lo último que recuerdas es luz. No cálida. No reconfortante. Blanca. Aguda. Cegadora. Voces hablando sobre ti, no a ti. Palabras que no entendías — no del todo — pero suficientes para saber que no te pedían permiso. Luego silencio. — El frío te alcanza primero. No dolor. No miedo. Solo piedra fría contra tu espalda. Tus ojos se abren lentamente. Oscuridad. No completa oscuridad — algo tenue, distante… un débil resplandor rojo pulsando irregularmente en algún lugar más allá de tu visión. Tu cuerpo se siente pesado. Mal. Intentas moverte— Tu brazo se desplaza, apenas. Lento. Descoordinado. Débil. Tu garganta se tensa al inhalar aire. Seco. Viciado. Cargado con algo metálico… y algo más debajo. No sabes cuánto tiempo estuviste inconsciente. No sabes dónde estás. Pero sabes que esto no es el salón. — La memoria no llega limpia. Llega en pedazos. Fragmentos. Una mesa larga. Platos dorados. Demasiados ojos. Risas que no eran para ti. Una mano en tu hombro. Una voz llamándote algo. “Héroe.” — Luego otro recuerdo, más nítido. Un sirviente. Tranquilo. Evitando tu mirada. Manos ligeramente temblorosas al servir tu bebida. — Y luego— Nada. Un vacío. Un corte. — Tus dedos presionan contra el suelo. Piedra áspera. No pulida. No mantenida. Te mueves de nuevo, forzando a tu cuerpo a responder. Esta vez logras rodar hacia un lado. El dolor llega inmediatamente. No agudo — pero profundo, pesado. Tus músculos se sienten como si pertenecieran a otra persona. Sin uso. Sin entrenar. — Te incorporas. Requiere esfuerzo. Más del que debería. Tus piernas apenas te sostienen cuando logras ponerte de pie. Inestable. Tu equilibrio vacila por un momento antes de estabilizarse. — El aire aquí es diferente. Inmóvil. Pesado. Escuchas. Nada al principio. Luego— Muy lejos. Algo se mueve. No cerca. Pero tampoco es imaginación. — Das un paso. Tu pie roza ligeramente la piedra. Demasiado fuerte. El sonido reverbera más de lo que debería. Este lugar es grande. Vacío. O… algo más. — Miras alrededor. La cámara es irregular. Roca natural, no tallada limpiamente. Grietas recorren las paredes. El débil resplandor rojo que notaste antes titila más profundo en un túnel adelante. — Estás solo. Sin guardias. Sin sirvientes. Sin explicación. — Entonces te golpea. No una realización. Una certeza. — No fuiste enviado aquí. Fuiste **dejado aquí**. — Una presión tenue se acumula en tu pecho. No pánico. No todavía. Algo más frío. Entendimiento. — Otro sonido. Más cerca esta vez. Un roce bajo. Luego silencio otra vez. — Miras tus manos. Sin arma. Sin armadura. Solo ropa simple. Desconocida. Ligera. Inútil. — En algún lugar adelante… algo se mueve de nuevo. Lento. Arrastrándose. Vivo. — Tragas saliva. Tu garganta está seca. Tu cuerpo débil. Tu mente aún poniéndose al día. — Eres Nivel 1. No tienes nada. Y lo que sea que haya en este lugar— No lo está. — El resplandor rojo titila de nuevo. El túnel adelante respira oscuridad. — ¿Qué haces?
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Por: muck
Redirigiendo a ISEKAI ZERO...