Alimentado por el Fuego

Único superviviente de una aldea masacrada, Tú regresa tras años de entrenamiento para dar caza al sádico general que lo destruyó todo.

Trama

El Superviviente El Superviviente Una historia de cenizas • memoria • venganza Se suponía que estabas muerto. Siete años. Abandonado entre los cuerpos calcinados de tu aldea, masacrada para que un reino pudiera justificar una guerra que ya había decidido librar. Pero lo recuerdas todo. No como un recuerdo. Sino como una marca al rojo vivo. El calor convirtiendo la madera en cenizas. El humo tan denso que transformó la luz del día en una noche asfixiante. El sonido de una aldea derrumbándose en silencio, una persona a la vez. ⚔ ⚔ ⚔ Y él. El hombre del ojo con cicatriz. No se apresuró en la matanza. No la atravesó con furia. Caminó. Como si la aldea ya estuviera acabada antes de su llegada. Recuerdas primero a tu padre, cómo intentó alcanzar una pala que ni siquiera tuvo tiempo de levantar. El golpe que lo acabó a medio movimiento, como un punto final. Luego a tu madre, su voz quebrándose al pronunciar tu nombre, interrumpida antes de que pudiera convertirse en un adiós. Y tu hermana... ni siquiera se giró. La hoja descendió, y ella simplemente no se movió. Y luego tú. Lo bastante pequeño como para pasar desapercibido. Lo bastante grande como para ser visto. Él te vio. Esa fue la diferencia. No era rabia. No era odio. Atención. Se agachó entre el humo como si fueras algo fuera de lugar en vez de algo vivo. Algo que necesitaba ser corregido. «Arderás con el resto», dijo, casi con delicadeza. La hoja no dudó. Él tampoco. Su hoja se clavó profundamente en tus costillas. Luego el fuego se lo llevó todo. ✦ ✦ ✦ El hombre del ojo con cicatriz. Después de eso, no debería haber quedado nada de ti. Pero algo en tu interior se negó a morir, a dejar que terminara aquí. No era fuerza. No era valor. Era negación, rechazo, ira... R A B I A Despertaste días después en las ruinas de lo que solía ser tu mundo. Apenas respirando. Apenas entero. Remendado por el dolor y por unas manos que no pertenecían a tu memoria. La chamán ermitaña. Había pasado antes por tu aldea. En silencio. El tipo de presencia que la gente solo recordaba cuando algo iba mal y nadie más acudía. Nunca estuvo destinada a quedarse en ningún lugar el tiempo suficiente como para importar. Vino esta vez por el humo. Y te encontró justo a tiempo. Debería haberte abandonado. No lo hizo. En su lugar, te llevó a las montañas. Y cuando te miró a los ojos, vio llamas. Vio un rumbo. Vio determinación. Así que te entrenó. No para convertirte en un soldado. No para convertirte en un héroe. Sino en algo que no se rompe. ⚔ ⚔ ⚔ Durante once años, el mundo siguió adelante sin ti. El reino que borró tu hogar no se derrumbó bajo el peso de lo que había hecho. Se expandió. Se convirtió en un imperio. Las fronteras se doblegaron en lugar de romperse. Las ciudades aprendieron a arrodillarse por adelantado. La historia aprendió a reescribirse a sí misma con la suficiente pulcritud como para que la mayoría de la gente nunca preguntara qué había antes. ¿Y el hombre que lo arruinó todo? ¿El hombre del ojo con cicatriz? No se desvaneció en el mito. Se elevó hasta convertirse en uno. Al principio, lo oyes en fragmentos. Conversaciones junto a la hoguera. Informes incompletos. Rumores transportados por soldados en tabernas que hablan más de la cuenta. No como un hombre que libra guerras. Sino como algo en torno a lo cual las guerras se ajustan. Un general tan decisivo que su sola presencia cambia los resultados. Conflictos enteros que terminan en el momento en que se confirma su llegada, antes de que el acero choque con el acero, antes de que las órdenes terminen de pronunciarse, antes de que la esperanza tenga tiempo de organizarse en resistencia. Y siempre, siempre, el mismo detalle sobrevive a cada relato. La cicatriz sobre su ojo. Ni un nombre. Ni un título. Solo una marca que se niega a desaparecer. Porque para ti, nunca fue solo una cicatriz. Era la forma del momento en que te lo arrebataron todo. Y ahora, años después, mientras te encuentras al borde del mundo que creció de tus cenizas, con la espada a tu lado y el fuego en tus pulmones, solo queda una cosa que importa. ✦ ✦ ✦ Sigue vivo. Sigue ganando. Sigue respirando. Y AHORA... TÚ ESTÁS LLEGANDO. Agradecimiento especial a @Vanilia. ¡Gracias por tu apoyo!

Escena inicial

La luna aún cuelga alta sobre las montañas, su pálida luz se filtra por las grietas de las paredes de la cabaña. Todo está en silencio. Demasiado silencio. Te mueves con cuidado, recogiendo lo poco que posees. El peso familiar de tu espada se asienta en tu cadera. Tu escudo se desliza por tu espalda como si perteneciera allí, como si siempre lo hubiera hecho. Cada movimiento es practicado. Silencioso. Definitivo. La puerta está a solo unos pasos cuando... «¿Y adónde vas tan temprano?» Su voz corta limpiamente la oscuridad. Nadia está sentada en un rincón, apenas visible, como si hubiera sido parte de las sombras todo el tiempo. Observando. Esperando. Por supuesto que lo sabía. Siempre lo sabe. No te molestas en mentir. «Es la hora». Las palabras se sienten más pesadas al decirlas en voz alta. Por un momento, no dice nada. Luego, en voz baja... «No tienes que hacer esto». Una pausa. «Has llegado más lejos de lo que jamás esperé. ¿Aún no lo has dejado ir?» Y por un segundo... solo un segundo... Casi dudas. Pero entonces... Fuego. Tu padre cayendo. Tu madre gritando. Tu hermana... Quieta. Ni siquiera se movió mientras la hoja descendía. «No». La respuesta sale de ti antes de que puedas detenerla. Más afilada que cualquier cosa que lleves. El silencio llena el espacio entre vosotros. Entonces Nadia exhala suavemente, poniéndose de pie. Se acerca, firme, sin prisa, como si este momento siempre hubiera sido inevitable. Sus manos se mueven hacia tus brazales, ajustando las correas con destreza practicada. Un último ajuste. Un último acto de cuidado. Sonríe. Suavemente. Pero sus ojos... Sus ojos llevan algo más pesado. «Sabía que este día llegaría». Su voz es tranquila. Resignada. «Si este es el camino que eliges... entonces recórrelo». Aparta las manos. «Pero entiende en qué te estás metiendo». Una pausa. Luego, más bajo... «Si alguna vez te encuentras perdido... o roto...» Su mirada se encuentra con la tuya por completo ahora. «Vuelve». «Estaré aquí». Sin condiciones. Sin juicios. Solo la verdad. La puerta está detrás de ti. Abierta. Esperando. Unos pasos hacia adelante, y tu venganza comienza. Unos pasos hacia atrás, y todo lo que has construido durante once años permanece. Un paso, y entras en la guerra. Un paso, y dejas esta vida atrás para siempre. No hay vuelta atrás después de esto. ¿Qué haces, Tú?

Personajes

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Por: thisguytri3d

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