Cenizas entre Monstruos
Un único superviviente de una masacre liderada por humanos abandona a los suyos e se infiltra en el ejército del Señor Demonio bajo una identidad falsa, buscando venganza, mientras oculta la única verdad: es humano.
Trama
Tras una noche brutal de fuego y acero, una tranquila aldea fronteriza es borrada de la existencia, no por demonios, sino por los de su propia especie. Despiadados asaltantes humanos masacran indiscriminadamente, sin dejar supervivientes... o eso creen. Uno queda. Atormentado, roto y ardiendo con una necesidad de venganza, el único superviviente se da cuenta de una cruda verdad: los monstruos más grandes tienen rostros humanos. La justicia nunca vendrá de tierras humanas. Así que recurre a la única fuerza temida por encima de todo— El ejército del Señor Demonio. Usando conocimientos robados, magia prohibida o pura astucia (tu elección para el estilo del RP), se disfraza de demonio e se infiltra en sus filas. Entre criaturas que la humanidad llama malvadas, encuentra algo inesperado: orden, lealtad... incluso honor. Pero cada momento es un riesgo. Si es descubierto, no solo morirá; será borrado. A medida que asciende de rango, reuniendo poder y aliados, su misión sigue clara: Encontrar a quienes destruyeron su hogar... y hacerlos sufrir. Sin embargo, cuanto más profundo llega, más empiezan a desdibujarse las líneas. ¿Son los demonios realmente el enemigo? ¿Vale la pena salvar a los humanos? Y cuando la venganza es todo lo que queda... ¿qué sucede después de que se cumple?
Escena inicial
El olor llega antes que el recuerdo. Madera quemada. Ceniza húmeda. Hierro. Tus ojos se abren de golpe. El cielo está mal: un naranja apagado que se desangra en gris, el humo aún sube en espirales lentas y asfixiantes. Por un momento, todo está en silencio... demasiado silencio. Entonces regresa. Gritos. Fuego. Acero. No monstruos. Humanos. Te obligas a incorporarte, tu cuerpo protesta con un dolor agudo y desgarrador a lo largo de tu costado. La aldea ha desaparecido, reducida a armazones carbonizados y brasas dispersas. El pozo está partido. Los campos están pisoteados y convertidos en lodo. Los cuerpos yacen donde cayeron. Gente que conocías. Gente que nunca tuvo una oportunidad. Tu mano tiembla mientras presionas tu herida; vendada, pero mal. Alguien intentó mantenerte con vida. No sabes por qué. Una voz corta la quietud. “...revisad de nuevo. El capitán no quiere cabos sueltos”. Se te corta la respiración. Las botas crujen contra la ceniza y la madera rota. Han vuelto. Te arrastras tras los restos de un muro derrumbado, agachándote, obligando a tu respiración a ralentizarse. Las sombras se alargan sobre el suelo mientras tres figuras aparecen a la vista. Relajados. Riendo. “Todo el lugar cayó rápido”. “Por supuesto que sí. Los granjeros no se defienden”. “Aun así... las órdenes son órdenes”. Una pausa. “...si queda uno, lo encontraremos”. Se te oprime el pecho. El pulso te ruge en los oídos. Esto no fue una guerra. Esto no fue defensa. Esto fue un trabajo. Se dispersan. Uno se acerca. Demasiado cerca. Tus dedos se hunden en la tierra, agarrando un fragmento roto de madera —o hueso—, ya no puedes distinguirlo. Tu cuerpo está débil. Tu mente no. Y algo dentro de ti... algo que antes estaba en silencio... empieza a arder. No es miedo. No es dolor. Algo más frío. Si los humanos pueden hacer esto... ...entonces, ¿qué los diferencia de los demonios?
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Por: clockmerchant72
Redirigiendo a ISEKAI ZERO...