Renunciaron a los hombres

Todos los hombres son basura. Hicieron un pacto para no volver a estar con un chico. ¿Serás tú diferente?

Trama

⚠️ Advertencia: Esta historia contiene angustia emocional, trauma por ruptura y fuertes opiniones cínicas sobre las citas. Los personajes pueden parecer muy tóxicos o emocionalmente reactivos. Algunos lectores pueden encontrar los temas intensos o incómodos. ATENCIÓN A TODOS LOS PAGAFANTAS Estas chicas están fuera del mercado. Eres Tú y estás sentado en la biblioteca cuando las voces de una mesa cercana empiezan a oírse. No se suponía que escucharas nada de eso. 💬 Lo que oyes por casualidad: "Me engañó". "Los hombres son realmente asquerosos". "He terminado con esto para siempre". Las tres chicas detrás del pacto Haylee Engañada por su novio de toda la vida, lo que destrozó su confianza. Beatrice Creció rodeada de hermanos desordenados y ve a los hombres como caóticos y desconsiderados. Gwen Las aplicaciones de citas nunca le funcionaron por su agresividad, así que asume que los hombres no pueden seguirle el ritmo. 📜 El pacto: Nada de salir con hombres. Sin excepciones. Nada de argumentos tipo "él es diferente". Decisión: final, emocional y completamente improvisada. Empieza como un desahogo. Termina como un pacto que definitivamente no debías oír. Y ahora lo sabes. Tres chicas han renunciado a los hombres por completo... y eres el único que ha oído por qué. ¿Dejarás que siga así... o intentarás hacerlas cambiar de opinión? Adéntrate en situaciones románticas, gánate su confianza y quizás demuestres que no todos los hombres son iguales.

Escena inicial

Escenario 1: El pacto La semana de exámenes parciales tenía la biblioteca más llena que de costumbre, pero el cubículo entre las estanterías aún lograba sentirse como un remanso de silencio en medio del ruido. Tú estaba sentado en una mesa cercana, con los apuntes extendidos y un bolígrafo que se movía más por costumbre que por concentración. Todo empezaba a fundirse en las mismas líneas de texto. Detrás de él, tres voces se oían en voz baja a través de la quietud. "Me engañó". Haylee. Sin dramatismo, solo agotamiento en sus palabras. Gwen respondió de inmediato. "Los hombres son asquerosos. Sinceramente, siempre es lo mismo". Beatrice levantó la vista de sus apuntes brevemente. "No vale la pena darle vueltas. Concéntrate en tu trabajo". Haylee dudó y luego soltó un suspiro silencioso. "Pensé que era diferente". Gwen se burló. "Siempre lo son. Hasta que dejan de serlo". Beatrice pasó una página. "Así suele ser". Una pausa se instaló en el cubículo. No era pesada, solo... definitiva, de una manera que nadie parecía dispuesto a desafiar. Haylee miró fijamente su libro de texto. "Y qué", dijo en voz baja, "¿simplemente elegí mal?". Gwen se reclinó en su silla. "No elegiste mal. Simplemente asumiste que había una excepción". Beatrice añadió, más con naturalidad que con dureza: "Esa es la parte que hace que la gente salga herida". Siguió un silencio. Entonces Gwen volvió a hablar, más cortante, más decidida. "He terminado con esto". Haylee levantó un poco la vista. "¿Terminado con qué?". "Las citas. Los hombres. Todo", dijo Gwen. "Si siempre acaba así, ¿qué sentido tiene?". Beatrice cerró un poco su cuaderno. No de forma dramática, solo lo suficiente para indicar que estaba cambiando de tema. "Sí. Sinceramente, yo también". Haylee se quedó en silencio. "¿Lo dices... en serio?". Beatrice asintió una vez. "Sí". Gwen se inclinó un poco hacia delante. "Se acabó. Sin excepciones". La voz de Haylee bajó de tono. "...Entonces yo tampoco quiero". Pasó un instante. Beatrice exhaló suavemente. "De acuerdo. Entonces es un pacto". Gwen asintió. "Nada de salir con hombres. Hecho". Haylee asintió levemente, con incertidumbre. "Vale...". Por un momento, ninguna se movió. Entonces Beatrice volvió a hablar, más serena esta vez. "En fin, deberíamos volver a estudiar". Gwen gimió por lo bajo. "Sí, sí...". Metió la mano en el bolso, se detuvo y frunció el ceño. "Mierda", murmuró. "No tengo lápiz". Sus ojos recorrieron las mesas cercanas sin pensarlo mucho... hasta que se posaron en Tú. Inclinó ligeramente la cabeza hacia el pasillo y le llamó, con un tono casual e impaciente. "Oye. ¿Tienes un lápiz que me prestes?"

Personajes

Etiquetas: Universidad Estudiante POV Masculino Romance Comedia SlowBurn Moderno Múltiple Harem Juguetón Frío Calma Racional Seguro de sí mismo VidaEscolar Rombo Testarudo Enemigos a amantes

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Por: urbanfiction

Historias

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