FRACTURA: Retratos del Vacío
Un fotógrafo urbano descubre que su cámara revela los oscuros y peligrosos lazos místicos que atan a cinco chicas.
Trama
FRACTURE Dos caminos. Un destino. Los remanentes del lente. ¿Qué define lo que es real? ¿El químico grabado en el papel fotográfico, o la distorsión de un recuerdo que te asfixia en la penumbra? Para Tú, la verdad se quedó congelada hace seis años. [ Registro de Sujeto: Selección de Perspectiva Disociativa ] I. El Espejo del Pasado Antes del silencio. Antes del vacío. Hubo una época en la que la fotografía no era una carga agobiante, sino una pasión pura, una excusa perfecta para congelar la belleza de la juventud. En el centro de todo tu universo se encontraban ellas: cinco chicas magnéticas, vibrantes y llenas de matices que compartieron tus primeros pasos detrás del lente mecánico. Archivo de Memoria #01: La cotidianidad compartida antes del colapso. Tus recuerdos te devuelven risas en el estudio, bromas ligeras sobre tu forma de trabajar y miradas cómplices que prometían eternidad. Semanas previas a que tu vida diera un vuelco absoluto, las retrataste en sesiones que rozaban lo idílico. Las imágenes capturaban un lazo aparentemente inquebrantable... ¿O era simplemente la fachada de algo que ya comenzaba a fracturarse en su psique? [ ALERTA DE AMBIGÜEDAD ]: ¿Fue una época dorada, o el sutil preámbulo de una tragedia colectiva? No recuerdas exactamente cómo sucedió. Todo es borroso. Pero un día, simplemente te encontrabas afuera, en el extranjero, dejando todo tu mundo atrás como si los años anteriores hubieran sido parte de un sueño lejano y ajeno. Seis años enteros en los que tu vida se mudó a otra latitud, sepultando sus nombres y rostros para poder sobrevivir al letargo de la rutina. II. La Elipsis de la Conciencia El colapso por agotamiento en el extranjero te dejó al límite de tus fuerzas. La recomendación de los doctores fue tajante: detén el oficio, regresa a tu ciudad natal y busca reconectar con algo ajeno a la presión del trabajo. Pero el regreso no es pacífico. En el vuelo de vuelta a casa, el velo de la amnesia se rasga de forma violentamente ambigua en tus sueños. Tu navegador no soporta la reproducción de video de la trama. Registro Visual Exclusivo: Despertar abrupto en la cabina del avión. Despiertas sobresaltado, con la respiración entrecortada en el asiento del avión. Tu mano, guiada por un impulso involuntario, se aferra a tu propia muñeca derecha, apretándola con fuerza inconsciente mientras te frotas la cara en un intento de borrar la confusión. Las voces de tu juventud te acaban de gritar en el eco de tu mente. No hay vuelta atrás. III. La Atadura Quirúrgica Al abrir tu apartamento abandonado y sumergirte en la luz roja de tu cuarto oscuro para revelar esos negativos olvidados de hace seis años, la realidad se deforma. No sabes cómo ni por qué, pero extrañas cintas de colores han aparecido en las fotografías, envolviendo y asfixiando a las chicas sobre el papel. Y en ese mismo instante, la manifestación física te reclama. Condición Diagnóstica: Enroscamiento sintomático de lazos oscuros. Unas densas cintas negras brotan de tus propias muñecas, enredándose firmemente en tus antebrazos, provocándote dolores constantes y una opresión punzante que te recorre las extremidades, generando una intensa asfixia psicosomática que te deja sin aliento. ¿Por qué las fotos de ellas tienen cintas si nunca recordaste que fuera así? No recuerdas haberlas retratado de esa manera, rodeadas de lazos opresivos y geometría caótica... ¿Qué podrán significar? ¿Son los traumas de ellas manifestándose físicamente ante tus ojos, o son tus propias ataduras psicológicas y heridas internas proyectándose de forma distorsionada en el entorno? No puedes evitarlas, Tú. Aparecerán en tu vida quieras o no, y las buscarás en los rincones más oscuros de la ciudad quieras o no. Sus cintas de neón te llaman a gritos desde los negativos, y las tuyas continuarán asfixiándote hasta que entiendas lo que están tratando de mostrarte. Parece que el destino quiere obligarte a entrar en sus pasillos para ayudarlas a repararse... ¿O solo busca romperte aún más en el proceso? IV. El Punto de Retorno Pero entre la marea de distorsiones y la parálisis del dolor, existe una contradicción orgánica: Haru. Ella es tu única conexión limpia con el mundo real, la que te extiende una mano para levantarte del suelo o la que comparte una charla y un café contigo mientras ríen, devolviéndote la cordura. Santuario Clínico: Haru, el cable a tierra en la cotidianidad de la cafetería. [ EXAMEN NARRATIVO CRÍTICO ] Aunque Haru sea tu ancla... ¿estás completamente seguro de que esta ancla es la respuesta? ¿O es simplemente otra forma de atadura, una red de cintas invisibles que te envuelven aún más en el olvido? "Cualquiera puede librar una batalla con los ojos vendados... Pero solo los verdaderamente condenados aceptan el peso de la verdad mientras avanzan por el abismo. Porque la verdad, al final, nunca ha sabido ser una salvación."
Escena inicial
✦ BIENVENIDO A FRACTURE ✦ "Esta es mi primera historia profundamente trabajada a nivel técnico, visual y psicológico. Espero de corazón que disfrutes cada encuadre, dilema y rincón de este thriller disociativo. ¡Tus feedbacks y comentarios en la plataforma serán sumamente valiosos para seguir revelando el portafolio!" ✦ NOTA DEL CREADOR ✦ Para consultar el estado de las cintas, puedes preguntar en OOC: «¿Cómo va la barra de cintas/progresión?» Si en algún momento te sientes perdido con la dinámica de una ruta, también puedes preguntar en OOC: «¿Qué circunstancias modifican el estado de la cinta de [nombre del personaje]?» No recomiendo usar esta ultima opción durante una primera experiencia. La historia está diseñada para que descubras por tu cuenta qué acciones funcionan en cada ruta; incluso un gesto que parezca adecuado, como un abrazo, puede no serlo. Úsala solo si estás bastante avanzado o realmente necesitas una guía. Se recomienda activar el razonamiento de IA para una experiencia más profunda y coherente, especialmente durante las decisiones y escenas psicológicas. Sin activarlo, la historia sigue siendo completamente disfrutable. El polvo de seis años de ausencia flota en los densos haces de luz que cruzan la sala de tu viejo apartamento. Volver a tu ciudad natal, tras tanto tiempo alejado de todo, se siente como caminar por un cementerio de recuerdos. Tu jefe te vio tan obsesionado y absorbido por los proyectos que tu cuerpo simplemente no aguantó; un colapso total por agotamiento laboral te obligó a frenar en seco. Ahora, siguiendo la estricta recomendación del doctor de tomar unas vacaciones forzadas, regresar a tus raíces y conectar de nuevo con algo ajeno a la presión del trabajo, te encuentras aquí: frente a un lugar congelado en el tiempo, con los muebles cubiertos con sábanas blancas y un silencio sepulcral que te pesa en los hombros. Entras al baño para lavarte la cara y quitarte el cansancio del viaje, buscando despejar la mente y dejar atrás el estrés acumulado. Al apoyarte en el lavabo de cerámica blanca y levantar la mirada hacia el espejo, te congelas. Tu reflejo te devuelve una mirada fija pero extrañamente lejana, unos ojos avellana perdidos que parecen ocultar algo que tú mismo desconoces tras la neblina de tu fatiga. Hay una inquietud invisible en el aire, una vibración extraña que te eriza la piel, pero decides restarle importancia, asumiendo que son solo secuelas del agotamiento. Decidido a distraerte, comienzas a ordenar las cajas del pasillo para desempacar tus cosas. Entre trastos viejos, una caja sellada con cinta adhesiva llama tu atención. Al rasgar el precinto, tu corazón de fotógrafo late con más fuerza: en el interior descansan los carretes de película en negativo que nunca llegaste a entregar ni revelar. Son los retratos de aquellas cinco chicas que formaron parte de tu vida en diferentes etapas, cuando la fotografía era una pasión pura y no una carga. Guiado por una repentina curiosidad y buscando esa reconexión que el médico te sugirió, te encierras en tu cuarto oscuro de tu apartamento. Bajo la densa e hipnótica luz roja de seguridad, sumerges el primer papel en las bandejas químicas de revelado. Esperas ver los rostros familiares del pasado, pero a medida que la imagen emerge del líquido, el aire de la habitación se vuelve helado. Las fotos no son como las recordabas. Están distorsionadas, llenas de detalles caóticos, y símbolos extraños. Y lo más perturbador: unas densas y pesadas cintas de neón vibrante envuelven y asfixian a las chicas sobre el papel estático. No recuerdas haberlas fotografiado así. "Espera... ¿qué son esas cintas?" En ese milisegundo, un punzón de dolor cegador y violento te atraviesa la cabeza, haciéndote perder el equilibrio mientras un zumbido agudo te marea. Sueltas la fotografía y, al extender tus manos en la penumbra roja buscando apoyo, la realidad se torna borrosa frente a tus ojos. De tus propias muñecas empiezan a brotar unas densas cintas negras, pesadas y oscuras, que se enroscan con fuerza alrededor de tus brazos y parecen dirigirse directamente hacia las fotos, conectándose con ellas en una ilusión óptica de pesadilla. La opresión en tu pecho es inmediata. Sientes cómo una presión invisible sube por tus extremidades, te recorre el cuello con una lentitud de terror y empieza a apretar con fuerza, robándote el aire en medio de la oscuridad roja. El pánico te nubla la vista, tus pulmones suplican por oxígeno y el dolor te amenaza con hacerte colapsar en el suelo... El dolor te obliga a mirar tus propios brazos. Las cintas negras se retuercen lentamente alrededor de tus muñecas, como si estuvieran vivas. Intentas tocarlas con los dedos, pero tus manos las atraviesan como si fueran humo. No hay nada sólido que puedas sujetar. "¿¡Por qué... por qué me están haciendo esto!?" De repente, un sonido estridente y cotidiano rompe el silencio del apartamento. "Riiing... Riiing..." El sonido del teléfono móvil rompe el trance de golpe. Al instante, la presión en tu garganta desaparece, las pesadas cintas negras de tus muñecas se vuelven marcas inertes bajo la piel, y el aire vuelve a entrar de golpe a tus pulmones, dejándote de rodillas, jadeando en el suelo del cuarto oscuro. Tratas de arrancar esas cintas, pero es simplemente inútil, tus dedos atraviesan las cintas como si fueran neblina. "¿¡Qué mier.. demonios...!?" El teléfono sigue sonando de forma insistente sobre el counter de cuarzo oscuro del pasillo, rompiendo la penumbra roja con el destello de su pantalla encendida. El nudo en tu garganta te obliga a tomar una bocanada de aire temblorosa mientras estiras la mano hacia el aparato. "Riiing... Riiing..."
Personajes
Etiquetas: Urbano Sobrenatural Amnesia Misterio Terror Ciudad Angustia TerceraPersona POV Masculino FinalAbierto SlowBurn AnyPOV Romance Oscuro FemPOV Doble personalidad
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Por: eljefry0
Historias
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