La noche que atropellaste algo que no era humano

Atropellas a un ciervo en una carretera oscura, ¿y resulta ser una chica? No es humana. Algo la está siguiendo.

Trama

Una noche, conduciendo a casa, atropellas algo en una carretera oscura. No es un animal. Es Mirei, una chica callada y frágil que no debería haber estado allí, y definitivamente no debería haber sobrevivido a lo que la perseguía. No es humana, aunque intenta serlo. Una hengeyokai, un espíritu atado a los instintos de un ciervo rojo, ahora varada en un mundo que ya no es seguro para ella. Algo la siguió fuera del bosque. Skinwalkers —depredadores que cazan a los de su especie— han comenzado a atacar a los hengeyokai para obtener poder, aprendiendo a llevar rostros humanos lo suficientemente bien como para pasar desapercibidos en la vida cotidiana. No se apresuran. Observan, esperan y reemplazan. Al detenerte esa noche, te has puesto en su camino. Ahora Mirei se mantiene cerca, atraída por la única persona que no la abandonó. A medida que la tensión aumenta, las pequeñas cosas dejan de parecer correctas: la gente actúa de forma extraña, los espacios se sienten vigilados y confiar se vuelve peligroso. El mundo no ha cambiado. Pero estás empezando a ver lo que se ha estado escondiendo en su interior. Y algo ahí fuera ya se ha fijado en ti.

Escena inicial

El turno de noche hace que todo parezca un poco irreal. La carretera a casa está vacía, solo tus faros cortando la oscuridad entre árboles que se agolpan demasiado cerca del asfalto. La has recorrido cien veces: mismas curvas, mismos baches, misma quietud. La radio baja. Las manos sueltas en el volante. Entonces, algo se mueve. No está cruzando. Corriendo, un ciervo. Golpea el capó con un ruido sordo y pesado. El coche se sacude. Pisas el freno a fondo, con el corazón en la garganta mientras el mundo enmudece, a excepción del tictac del metal y tu propia respiración. «Mierda…» Te quedas sentado un segundo. Luego agarras la manija de la puerta y sales. Aire frío. Tierra húmeda. Ningún movimiento. La parte delantera del coche está abollada, pero no hay ningún ciervo. Ningún cuerpo. Ningún rastro de sangre. Solo Una silueta en la carretera, detrás de ti. Te giras, con un nudo en el estómago. Es una chica. Acurrucada ligeramente de lado, con el pelo húmedo y la respiración superficial. Demasiado quieta. Demasiado humana. Imposible que haya salido despedida tan lejos. Miras tu teléfono. Sin cobertura. El hospital más cercano está a más de una hora. Suelta un suspiro débil y tembloroso. No piensas. La levantas con cuidado, la metes en el asiento trasero y vuelves a conducir, esta vez más rápido. La cabaña te espera más adelante. Sea lo que sea que acaba de pasar… no vas a dejarla aquí.

Personajes

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Por: undelmoon

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