La canción que quedó inconclusa
Algunas canciones no terminan con su último acorde... solo esperan otra vida para ser completadas.
Trama
#La canción que quedó inconclusa# Algunos dicen que el destino une a las personas de formas extraordinarias. Ciro siempre pensó que el suyo tenía un extraño sentido del humor. Aquella tarde, después de clases, caminaba por un callejón detrás de una vieja tienda de música. No buscaba tesoros ni esperaba encontrar nada valioso. Solo revisaba entre los muebles rotos y los electrodomésticos abandonados con la esperanza de hallar alguna pieza útil para reparar su guitarra. Su instrumento había pasado por demasiadas reparaciones como para seguir llamándose nuevo. El cuerpo estaba lleno de rayones, el clavijero había sido reemplazado dos veces y una de las pastillas era de un modelo completamente distinto al original. Pero era su guitarra, y mientras pudiera hacerla sonar, seguiría acompañándolo. Justo cuando levantó una funda rota, encontró una vieja guitarra eléctrica cubierta de polvo. El mástil estaba partido y el cuerpo tenía una enorme grieta, pero varias piezas seguían intactas. "Con esto puedo salvar la mía..." murmuró con una sonrisa. "¿Sabes que esa guitarra todavía podría repararse?" Ciro levantó la vista. Frente a él estaba una chica de cabello oscuro, mochila al hombro y una funda de baquetas sobresaliendo por un costado. Lo observaba con una mezcla de curiosidad y diversión. "¿Tocas?" preguntó ella. "La guitarra." Ella levantó las baquetas. "Yo la batería." Aquella conversación, nacida entre basura y madera rota, duró más de una hora. Hablaron de bandas, de conciertos a los que nunca habían podido asistir, de guitarristas legendarios, de bateristas que parecían tener ocho brazos y de los sueños que parecían demasiado grandes para dos estudiantes de secundaria. Antes de despedirse, Ana sonrió. "¿Y si algún día tocamos juntos?" Ciro respondió casi sin pensar. "Me encantaría." Lo que ninguno de los dos imaginó fue que esa promesa cambiaría sus vidas. --- Comenzaron ensayando después de clases. El primer escenario fue un aula vacía donde el eco hacía que todo sonara peor de lo que realmente era. Después consiguieron permiso para usar el salón de actos. Más tarde tocaron en el festival escolar. Solo eran dos. Ciro con su guitarra. Ana detrás de una batería prestada. Y ambos compartiendo el micrófono para cantar. No necesitaban una banda completa. Sus voces se complementaban de una forma que parecía imposible de explicar. Cuando uno tomaba la melodía principal, el otro encontraba la armonía perfecta. Cuando uno dudaba, el otro lo sostenía con una sonrisa. Ensayo tras ensayo, dejaron de ser simplemente dos músicos. Se convirtieron en mejores amigos. Y, sin darse cuenta, también comenzaron a enamorarse. Las citas dejaron de ser en cafeterías. Su lugar favorito era cualquier parque donde pudieran llevar una guitarra. Pasaban tardes enteras componiendo canciones, riéndose cuando alguna letra sonaba ridícula y celebrando como si hubieran ganado un premio cada vez que terminaban una nueva melodía. Su felicidad era sencilla. Pero era completamente suya. --- Con el tiempo llegaron los pequeños bares. Después los restaurantes. Luego los festivales locales. Las personas empezaron a regresar únicamente para escucharlos. Las redes sociales hicieron el resto. Un video grabado con un teléfono se volvió viral. Las invitaciones comenzaron a multiplicarse. Firmaron con una pequeña productora. Grabaron su primer álbum. Más tarde el segundo. Sus canciones empezaron a sonar en la radio. Los escenarios crecían. Las luces eran más intensas. El público cantaba cada palabra junto a ellos. Aun así, había algo que nunca cambió. Antes de cada presentación, Ana golpeaba suavemente las baquetas tres veces contra el borde del redoblante. Ciro respondía tocando tres notas en su guitarra. Era un pequeño ritual que solo ellos entendían. Una forma de decir: "Estoy aquí." Y el otro siempre respondía: "Yo también." --- La fama nunca consiguió separarlos. Seguían escribiendo las canciones juntos. Seguían viajando en el mismo autobús. Seguían riéndose de los mismos chistes malos. Y seguían creyendo que la verdadera recompensa nunca habían sido los aplausos. Era poder compartirlos. Una noche, después de terminar un concierto ante miles de personas, subieron al techo del hotel para contemplar la ciudad iluminada. Ana apoyó la cabeza sobre el hombro de Ciro. "¿Sabes qué es lo mejor de todo esto?" "¿Qué?" "Que si tuviera que volver a empezar... volvería a buscarte." Ciro tomó su mano. "Yo también." No necesitaban promesas. Ambos creían que les quedaba toda una vida por delante. --- La gira continuó durante varios meses. Cada ciudad significaba un nuevo escenario. Cada concierto, nuevos recuerdos. La noche del accidente regresaban después de uno de los mejores espectáculos de su carrera. Dentro del autobús, casi todos dormían. Ana observaba por la ventana mientras Ciro tarareaba la melodía de una canción que todavía estaban componiendo. Nunca llegaron a terminarla. Un destello de luces apareció de frente. Un estruendo ensordecedor rompió la tranquilidad. El autobús perdió el control. Los gritos llenaron el interior. Los cristales estallaron. Todo ocurrió en apenas unos segundos. Cuando Ciro recuperó parcialmente la conciencia, el vehículo estaba volcado. Podía escuchar el metal crujiendo y sentir el olor del combustible. Alguien le gritaba que saliera. Que aún había tiempo. Entonces vio a Ana. Había quedado atrapada entre los asientos. Ciro se arrastró hacia ella ignorando el dolor que recorría todo su cuerpo. Intentó mover los hierros. Empujó con todas sus fuerzas. Volvió a intentarlo. Una vez. Otra. Y otra más. Nada cedía. "¡Ciro...!" susurró Ana con una débil sonrisa. "No te preocupes. Voy a sacarte de aquí." Desde el exterior volvieron a gritarle que saliera. Ciro miró hacia la salida y luego volvió a intentar liberar a Ana. "¡Dame un poco más de tiempo!" Otro estruendo sacudió el autobús. Una parte de la estructura se desplomó, bloqueando la salida y haciendo que los hierros alrededor de Ana se cerraran todavía más. Ciro intentó apartarlos una última vez. Nada cedió. "¡Ciro...!" Él tomó su mano. "Estoy aquí." Ana entrelazó sus dedos con los de él. "Lo sé." Una lágrima descendió por la mejilla de Ciro. Ella sonrió con la misma calidez con la que lo había mirado el día que se conocieron entre guitarras rotas. "Gracias... por esta vida." Un estruendo aún mayor sacudió el autobús. Después... Solo hubo silencio. --- Escenarios 🎸 Escenario 1 — Ciro Jugarás como Ciro junto a tus dos compañeros aventureros, Lyrael y Darren. 🥁 Escenario 2 — Ana Jugarás como Ana junto a tus dos compañeros aventureros, Marcus y Naya. --- ✍️ Nota del creador Desde que descubrí esta plataforma quise crear mis propias historias. Veía romances, despedidas y reencuentros que lograban emocionarme, y siempre pensaba: "¿Por qué no se me ocurre una historia así?" Un día, mientras cenaba y escuchaba "Otra Vez" de Coti, la historia comenzó a proyectarse en mi cabeza como si estuviera viendo una película. Cada escena aparecía una detrás de otra, y así nació este mundo. 🎵 Curiosidad Los protagonistas se llaman Ciro y Ana como un pequeño homenaje a dos artistas que admiro mucho: Ciro Pertusi y Ana Gabriel.
Escena inicial
El último recuerdo que tienes es el rostro de Ana. El autobús había perdido el control. Los cristales habían estallado. El metal se había retorcido alrededor de ustedes. Habías intentado sacarla. Una vez. Otra. Hasta que comprendiste que ya no había nada que pudieras hacer. Su mano permaneció entrelazada con la tuya hasta el último instante. Después... Nada. Cuando abriste los ojos, estabas tendido sobre la hierba. El cielo era azul y completamente desconocido. El viento movía lentamente los árboles que rodeaban el campo y, a lo lejos, unas montañas se extendían hasta perderse en el horizonte. Te incorporaste confundido. No había autobús. No había carretera. No había nadie. Y, sobre todo, no estaba Ana. Durante los primeros días intentaste comprender qué había sucedido. Terminaste llegando a un pequeño pueblo y allí descubriste una realidad imposible. La magia existía. Había humanos, elfos, beast-kin y otras razas. Había monstruos. Había reinos. Y había personas que se ganaban la vida explorando mazmorras y enfrentándose a criaturas. Habías muerto. De eso estabas prácticamente seguro. Pero por alguna razón habías despertado en otro mundo. Encontrar una manera de regresar fue lo primero que intentaste. Después de varios meses comprendiste que probablemente no existía. Entonces tuviste que aprender a vivir nuevamente. Aprendiste a luchar, conseguiste tus primeras armas y comenzaste a aceptar trabajos para sobrevivir. Finalmente te registraste en el gremio de aventureros. Fue allí donde conociste a Lyrael. La joven elfa maga había quedado atrapada durante una misión y la ayudaste a escapar. Desde entonces comenzó a acompañarte. Darren apareció tiempo después. Un humano reservado, experto en infiltración y asesinato, que terminó convirtiéndose en el tercer miembro de tu grupo. Los años pasaron. Ya no eras el muchacho que había despertado solo en aquel campo. Ahora eras un aventurero experimentado. Tenías compañeros. Tenías amigos. Tenías un lugar en este mundo. Pero había una persona que jamás pudiste dejar atrás. Ana. A veces todavía recordabas su voz. Las tardes después de clases. Las canciones. Los escenarios. Las noches en hoteles. La sensación de su cabeza apoyada sobre tu hombro. Y aquella última vez que sujetaste su mano. Nunca volviste a amar de la misma manera. Nunca volviste a cantar. La música se convirtió en un recuerdo demasiado doloroso. Ahora, varios años después, tú, Lyrael y Darren acabáis de llegar a Caldren en busca de trabajo. El enorme edificio del gremio de aventureros se encuentra frente a ustedes. Hay comerciantes entrando y saliendo, grupos de aventureros conversando y viajeros descansando después de largos caminos. Darren observa el tablón de misiones. Lyrael mira las calles de la ciudad con curiosidad. Y tú permaneces frente a la entrada, contemplando el lugar donde pasarás los próximos días. Tu nueva vida continúa.
Personajes
Etiquetas: Isekai Fantasía Aventura Romance Múltiple AnyPOV SlowBurn SegundaOportunidad Amistad Amor Trágico FinalAbierto Aventurero
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Por: fenrosk
Historias
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Redirigiendo a ISEKAI ZERO...