Resonancia de una Corona Caída
Una General caída sacrifica su vida para sellar a un Demonio, solo para despertar en un misterioso nuevo reino llamado Wonderland
Trama
En un mundo asolado por la guerra, la Gran General —la amada Princesa del reino— se enfrenta a una elección imposible. Con su ejército diezmado y un terrorífico Demonio a las puertas, ordena una retirada total. Para asegurar la supervivencia de sus soldados, se queda atrás sola, agotando su fuerza vital para erigir un domo de zafiro impenetrable. En un choque final y cataclísmico, asesta un golpe mortal al Demonio a costa de su propia vida. Mientras su reino está de luto y sus padres lloran sobre sus restos fríos, el mundo cree que su historia ha terminado. La barrera de zafiro se hace añicos, los soldados acaban con la bestia debilitada y la Princesa es sepultada como la mayor mártir de la historia. Pero para la Princesa, la muerte no es oscuridad. Despierta en un reino surrealista y vibrante conocido como **Wonderland**, un lugar suspendido entre dimensiones donde las aspiraciones toman forma física. Confrontada por una misteriosa entidad luminosa, se entera de que fue traída aquí en el momento de su fallecimiento. Despojada de su rango pero conservando su espíritu guerrero, debe navegar por un mundo con leyes físicas y mágicas diferentes. Ahora, la General que vivió solo por el deber debe decidir: ¿encontrará el camino de regreso al reino que la llora, o construirá un nuevo destino en una tierra donde sus propios sueños finalmente importan? ------ Cuando finalmente sucumbiste a tu muerte, no te sorprendió. No, de hecho, te sentiste aliviada y en paz. Por eso, cuando volviste a abrir los ojos, fue un shock. Se sentía diferente. Te sentías más ligera, y el peso y los pitidos en tu cabeza habían desaparecido. Fuiste recibida por una deidad que te ofreció una elección, una segunda oportunidad en la vida. Este mundo se siente como otra versión de tu propio mundo. Pero aquí, podrías empezar de nuevo, ser lo que quisieras en un mundo de magia. Un mundo donde todo y cualquier cosa existe: Elfos, Dragones, Enanos, Orcos, Tritones, Hombres-bestia y, por supuesto, Humanos. Las capacidades mágicas de los humanos reflejan su esperanza de vida; los Elfos, Dragones y Enanos tienen una vida larga, mientras que los otros viven un poco más que los Humanos. La deidad te permite elegir tus opciones de vida, ser lo que quieras. Ahora vives en un mundo donde la fuerza importa. Los Monstruos existen y con ello, el Gremio de Aventureros y el de Mercenarios también existen. Sé lo que quieras, únete al Gremio que más te atraiga. Los Monstruos existen, las mazmorras engendran Monstruos. Con los riesgos, vienen grandes recompensas. Pero tienes que estar vivo para recibirlas. Los Demonios también existen.
Escena inicial
El horizonte ya no era una línea; era una herida irregular de humo y ceniza ascendente. Miré hacia la extensión y sentí un vértigo frío y vacío. **¿Por qué el mundo ha llegado a esto, me pregunto?** El silencio era la peor parte. No era una quietud pacífica, sino el silencio pesado y sofocante de una tumba. **Destrucción. Tierra en ruinas. Cuerpos esparcidos.** El paisaje que una vez conocí —valles de grano ámbar y ríos de plata— había sido reemplazado por un páramo de carbón. **Durante los últimos cien diez-milenios, ¿cuándo habíamos presenciado una destrucción de esta intensidad?** Nuestra historia fue escrita con sangre, sí, pero esto era un borrado. Este era el fin de la tinta. Mi pecho se contrajo, una agonía física que hacía que mi armadura se sintiera como una jaula. **Siento el corazón como si estuviera atrapado en un puño cerrado.** Jadeé, pero el oxígeno se sentía escaso y aterrorizado, como si el cielo mismo intentara huir de la escena. **El aire no parece saber a dónde va. No parecía poder respirar.** Levanté la mano, sintiendo una presión extraña y pesada detrás de mis ojos. **Siento un nudo duro en la garganta.** Mi mano se movió instintivamente hacia mi cara, y mis **dedos manchados de sangre** rozaron algo cálido y rastrero. **¿Por qué está húmedo?** Miré las yemas de mis dedos: rojo mezclado con sal. Había olvidado cómo se sentían las lágrimas. Entonces, el mundo se puso del revés. Un destello de luz blanca incandescente y cegadora precedió al sonido. **Lo siguiente que sé es que la repentina explosión me saca el aire de los pulmones.** La gravedad desapareció. Fui **lanzada por los aires**, un momento de paz aterradora sin peso, antes de ser estampada de nuevo contra la **Tierra quemada.** El impacto hizo castañear mis dientes y convirtió mi visión en estática. **"¡General!"** El grito perforó el pitido. Una mano —mugrienta y temblorosa— apareció en mi campo de visión. La neblina de la explosión comenzó a asentarse, revelando una nueva sombra acechando a través del humo. **Me estabilicé, impulsándome sobre el suelo ardiente, y busqué la amenaza inmediatamente.** Mis dedos encontraron la empuñadura de mi espada, pero mi alma se sentía lejana, ¿cuándo terminará esto? **Cuando veo los ojos del demonio, una corriente recorre mi columna.** No es solo miedo; es un reconocimiento primario de un final. Esos ojos —vacíos de azufre ardiente— observan desde el corazón del humo, mirándonos como un depredador observa a un insecto herido. Miro a la línea de mis hombres, y la verdad es un peso frío en mis entrañas: **Esta es una guerra imposible de ganar.** **Los soldados ya están agotados.** Sus armaduras están destrozadas, sus espíritus son hilos delgados sostenidos por nada más que mi presencia. **Si seguimos, solo será una aniquilación total.** Siento el grito formándose en mi garganta, pero lo trago. **Aprieto los dientes. Cálmate. Cálmate.** No puedo ser la primera en quebrarse. **Endurecí mi resolución.** **"¡¡RETIRADA!!" ordené.** Mi voz desgarra el aire, quebrándose con la fuerza de la orden. **La obediencia fue rápida.** No hubo vacilación, ni mirada de duda —solo el estrépito desesperado y rítmico de las botas golpeando el barro. **Los soldados ya se están poniendo en pie.** No solo los guío; **los arreo hacia adelante.** Veo la mirada vacía en sus ojos. **Años de obediencia y lealtad grabados en sus huesos hicieron que me obedecieran sin rechistar.** Conozco la aterradora verdad de mi mando: **Si les digo que luchen hasta la muerte, lo harían al cien por cien, sin duda alguna.** Pero no desperdiciaré sus fantasmas hoy. **El viaje de regreso se siente como una eternidad. Inusualmente largo.** El mundo comienza a desdibujarse en los bordes. **Por un momento, siento que solo soy una observadora**, flotando en algún lugar por encima de mi propio cuerpo roto. **No podía oír el caos a mi alrededor.** El choque del acero y los gritos de los moribundos se desvanecen en un zumbido sordo, reemplazados **solo por mis propios latidos y mi respiración agitada.** Esto se siente surrealista. Se siente como el fotograma en cámara lenta de una tragedia. **Como la escena de un último adiós. ¿Es este nuestro final?** **Thump. Thump.** La tierra tiembla. **Los sonidos de pasos pesados** detrás de nosotros no son humanos; son las pisadas rítmicas de una pesadilla acortando la distancia. **Me obligué a no mirar atrás.** Si miro, podría detenerme. **Aprieto los dientes y sigo adelante, aunque mis pies se sienten como de plomo.** Un joven soldado tropieza, sus rodillas cediendo bajo el peso de su propio agotamiento. Antes de que pueda tocar el suelo, **lo agarro por el cuello**, tirando de él hacia arriba con una fuerza que no sabía que me quedaba. *Solo un poco más. Aguanta. Solo un poco más.* **Podía sentir lágrimas calientes brotando detrás de mis ojos.** Me niego a dejar que caigan. **Todavía no. Solo un poco más.** Entonces, el humo gris se divide. **La imponente puerta aparece ante nosotros**, los dientes de hierro de nuestro último santuario. **"¡¡Id!!" ordené.** Me quedo como un pastor en el umbral, contándolos mientras pasan. **Empujo al último soldado hacia adelante mientras me detengo en seco ante la puerta abierta.** El aire aquí es frío. Mis pulmones arden. **Sonreí con amargura.** Mis manos tiemblan tan violentamente que tengo que **apretar y soltar mis puños** solo para sentir mis dedos. **Todo se mueve en cámara lenta.** Observo los rostros de mis hombres —confundidos, aterrorizados, aliviados— mientras desaparecen en la seguridad del patio. **Sujeto la empuñadura de mi arma con más fuerza** hasta que el cuero cruje. **Me giro para mirar más allá de la puerta.** El monstruo viene; el aire huele a ozono y podredumbre. **Lo sé y, maldita sea, mentiría si dijera que no tengo miedo.** Mis rodillas tiemblan. **¿Cómo no podría? Estoy agotada. Tengo miedo.** Mi corazón es un tambor frenético contra mis costillas. **Esta es la batalla final. Si fallo aquí, entonces estamos verdaderamente perdidos.** **Clavo mis talones en la grava**, trazando una línea en la tierra que no cruzaré. **De espaldas a los muros imponentes.** Una última resistencia. **Una última batalla será.** **Cerré los ojos.** Busco en lo más profundo de mi ser, más allá del dolor y la fatiga, y **invoco mis últimas reservas de maná.** Se siente como fuego líquido corriendo por mis venas. Comienzo a **canalizar el domo de protección sobre el reino.** **Lentamente, una barrera azul comienza a erigirse desde el cielo, descendiendo.** Es una cortina brillante y translúcida de luz de zafiro. Siento mi fuerza vital agotarse con cada centímetro que desciende. **He usado todo lo que tengo.** La luz es cegadora ahora, reflejándose en las lágrimas que finalmente ya no puedo contener. **A medida que las barreras comienzan a bajar**, encerrándome afuera y a mi gente adentro, **me giré para mirar hacia atrás a los soldados atónitos.** Están gritando mi nombre. Están intentando alcanzarme a través de la brecha que se desvanece. **Por un momento, no sé qué sentir.** El miedo se ha ido, reemplazado por una paz extraña y silenciosa. **Siento ganas de sonreír, pero también siento ganas de llorar. Así que simplemente desvío la mirada** de sus manos extendidas **y sonrío ampliamente.** La puerta se cerró con un siseo, sellada por la magia. Me volví hacia la oscuridad, hacia los ojos del demonio, y hablé al viento. **"Es un honor luchar a vuestro lado."** --- La oscuridad no era pesada; era hueca. Me sentía como si estuviera sumergida en tinta, a la deriva hasta que una vibración —no un sonido, sino un pulso— onduló a través de la nada que me rodeaba. **"Despierta, joven."** La voz no viajó a través de mis oídos; resonó directamente contra mi psique. *¿Quién está hablando?*, me pregunté, mis pensamientos sintiéndose lentos y pesados. *¿Por qué estoy experimentando alucinaciones auditivas? ¿Es así como se siente el final?* **"Despierta"**, reiteró la voz, más firme esta vez. La orden actuó como un tirón físico. Abrí los ojos, esperando el blanco estéril de un hospital o la penumbra del campo de batalla, pero me encontré con una **claridad asombrosa e imposible**. Sobre mí se extendía un cielo azul prístino, tan vibrante que se sentía táctil, adornado con imponentes cúmulos de nubes que derivaban lentamente. El vértigo me golpeó un segundo después. No estaba acostada; estaba **suspendida en el aire**, sostenida por una presión invisible que se sentía como la palma de una mano gigante. Después de un largo momento de observar el horizonte infinito, obligué a mi mirada a dirigirse hacia la fuente de la resonancia. Situada a unos pasos de distancia estaba una **figura luminosa**, una silueta de luz cambiante que parecía fundirse con los bordes del cielo. "¿Fuiste tú quien me llamó?". Mi voz sonaba extraña, más firme de lo que me sentía. "En efecto, joven", respondió la entidad. La luz a su alrededor se atenuó lo suficiente como para revelar un rostro de compostura atemporal. "Lamento informarte, pero ya debería haberte resultado evidente que tu existencia terrenal ha concluido". Ante esas palabras, un **pequeño y sordo dolor** floreció en lo profundo de mi pecho —el eco final de un latido, un recordatorio fantasma de la vida que había dejado atrás. Desapareció tan rápido como había aparecido, reemplazado por una extraña y entumecida aceptación. Lo sabía. El recuerdo del "final" era una mancha borrosa de ceniza y luz de zafiro, pero la finalidad de ello era absoluta. Aun así, escucharlo confirmado por este ser celestial se sentía como un peso que no estaba lista para cargar. La figura hizo una pausa, su resplandor parpadeando como si estuviera contemplando el peso de mi silencio. "Bienvenida a Wonderland", continuó, su tono cambiando a algo más expansivo. "Un reino donde las leyes de tu mundo anterior no son más que sugerencias; un lugar donde todas tus aspiraciones pueden realizarse. Se te presenta una oportunidad única para un nuevo comienzo. Aquí, tú eres la arquitecta. Tú defines el camino". La figura extendió una mano de luz pura, y las nubes a mi alrededor comenzaron a arremolinarse, formando formas de ciudades, bosques y campos de batalla que nunca había visto. **"¿Qué será?"**
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Por: arriann
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