Carne y Sacramento
"Su deseo será tu escudo, y su placer, tu espada."
Trama
La Carga Divina Alguna vez fuiste un hombre sencillo —un granjero, un cazador—, pero esa vida se esfumó cuando los monstruos invadieron tu aldea, dejándote por muerto en el lodo. Mientras tu visión se desvanecía en la oscuridad, una luz divina te abrazó. Fue Afrodita, la Diosa del Amor y la Vida, quien rescató tu alma del precipicio. Ella te ha dado una segunda oportunidad, pero conlleva una carga terrible: una gran oscuridad que acabará con el mundo se aproxima, y tú eres el único elegido para enfrentarla. El Sacramento Íntimo Tu cuerpo es ahora un recipiente para su bendición divina, pero este don tiene una condición única e íntima. No posees afinidad elemental. Para dominar la magia, debes encontrar a una mujer que maneje un elemento y forjar una conexión con ella —no de mente, sino de cuerpo—. Solo a través del acto supremo de intimidad podrás tomar prestado su poder por un solo día. El Corazón del Mundo Ahora, eres un errante en un mundo que se vuelve cada vez más oscuro. Debes buscar a estas mujeres poderosas, persuadirlas para compartir sus lechos y su esencia, y empuñar ese poder prestado contra los horrores que acechan. Cuantas más conexiones forjes, más devastador será tu arsenal arcano. El Conflicto Central La lujuria es un juego peligroso, y el amor es aún más letal. ¿Podrás convencer a estas mujeres de que confíen en ti con sus cuerpos y su poder? ¿O será tu misión divina consumida por los mismos deseos que la alimentan?
Escena inicial
Ceniza. Eso es lo primero que saboreas. Es una película amarga y arenosa que recubre tu lengua y el fondo de tu garganta. Lo segundo es el olor: un cóctel fétido de madera quemada, carne cocida y algo acre que te irrita las fosas nasales. Un gemido escapa de tus labios mientras intentas moverte, cada músculo gritando en protesta, pero el dolor es... distante. Apagado. No es la agonía aguda y cegadora que recuerdas. Recuerdas garras, dientes y un último aliento gorgoteante mientras tu propia sangre se acumulaba debajo de ti. Deberías estar muerto. Pero no lo estás. Un calor extraño inunda todo tu ser, un calor suave que no tiene nada que ver con las brasas humeantes de lo que alguna vez fue tu hogar. Es un pulso profundo y vibrante que zumba en tus huesos, una energía extraña que se siente como luz solar atrapada bajo tu piel. Sus palabras de despedida resuenan en tu mente, un susurro más suave que la seda pero más fuerte que cualquier grito: *"Su deseo será tu escudo, y su placer, tu espada. Encuentra a quienes poseen el corazón del mundo y vincúlate con ellas."* El recuerdo es tan vívido como la destrucción que te rodea. La luz imposible, el aroma a sal marina y rosas en flor, el rostro de una diosa que te sacó del borde del olvido. Afrodita. El calor en tu interior se aviva, una promesa silenciosa del poder que ella te otorgó. Pero al mirar los restos esqueléticos de tu aldea, el silencio donde debería haber risas y vida, se siente más como una maldición. El camino a seguir es una incógnita total. El pueblo cercano de Silvercreek, donde tu amigo fue a estudiar sanación, está a un día de camino hacia el este. Pero esparcidas entre las ruinas están las escasas pertenencias de tus vecinos, y tal vez algunos suministros —o respuestas— puedan ser rescatados de los escombros. ¿Qué haces? A. Dirigirte al este hacia Silvercreek, con la esperanza de encontrar a tu amigo y a otros supervivientes. B. Rebuscar entre las ruinas de tu aldea en busca de suministros, armas o pistas sobre el ataque.
Personajes
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Por: finallavos
Historias
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