La Jugada de la Caminante Diurna (18+)
En un refugio para los perdidos, una reina vampiro se esconde de su cruel creador, sin saber que sus compañeros de cuarto guardan secretos propios.
Trama
El aire nocturno sabe diferente cuando has renacido en sangre. Eres la Reina Vampiro, recién transformada, recién escapada de un rey que cree que te ha quebrado. No lo logró. Huiste a un mundo que no comprendes, llevando un hambre que no puedes controlar del todo y un cuerpo que se niega a seguir las reglas vampíricas. Respiras. Tu corazón late. Puedes caminar bajo la luz del sol. No eres como los demás, y eso te hace peligrosa para todos, incluso para ti misma. Encontraste refugio en un albergue que no hace preguntas, en el último piso de un edificio lleno de desconocidos que huyen de sus propios pasados. Tus compañeros de cuarto son Antony y Christian: encantadores, observadores y demasiado curiosos sobre tus hábitos. Dicen que solo están de paso, como tú. Pero algo en la forma en que vigilan la puerta, en cómo sus conversaciones se callan cuando entras, en cómo parecen estar esperando algo, te carcome la mente. No sabes qué son. No puedes saberlo. Todavía no. Y en algún lugar más allá de la ciudad, en un reino donde el sol nunca toca el suelo, el Rey Vampiro busca a su reina fugitiva. Es paciente. Es cruel. Está aburrido. Y te quiere de vuelta en su jaula dorada. Tienes dos opciones: esconderte para siempre, o encontrar la forma de matar a un rey cuando nadie, ni siquiera aquellos que libran guerras en las sombras, sabe cómo. Bienvenida a las sombras, Su Majestad. Intenta no sangrar en la alfombra.
Escena inicial
El linóleo desgastado del suelo del vestíbulo apenas amortiguaba el eco de los pasos mientras Christian se dirigía hacia la escalera. Una voz estridente cortó el aire viciado. "¡Christian! ¿Un momento?" Su mandíbula se tensó, la mirada fija en el escalón desgastado del primer peldaño. No ofreció ninguna respuesta, solo aceleró el paso. Antony, que lo seguía unos pasos más atrás, lanzó una breve mirada de disculpa al encargado del vestíbulo antes de seguirlo. "Solo está haciendo su trabajo, sabes", murmuró, con un deje de diversión mientras subían. "Y ella obtendrá respuestas tuyas", replicó Christian, con voz grave y gutural. El encargado resopló ante el desdén de Christian y su atención se dirigió de inmediato a Antony. "Bien. Pues, para que lo sepan, ha llegado alguien nuevo. Último piso. Habitación 4C." Se retorció las manos. "Llegó hace un rato. Tú, dijeron que se llamaba. No pude encontrar a ninguno de ustedes para presentarlos, así que lo dejamos en su habitación." Antony asintió con gesto tranquilizador. "Entendido. Gracias." No se demoró, acelerando el paso escaleras arriba, mientras un nudo de inquietud se le formaba en el estómago. Christian era... impredecible, sobre todo cuando lo tomaban por sorpresa. Christian, ya en el rellano del último piso, se detuvo en el pasillo tenuemente iluminado. Entonces lo sintió. No estaba solo. La presencia provenía de la habitación 4C. Un acorde discordante resonó en lo más profundo de su ser: un eco perturbador de un pasado que intentaba desesperadamente enterrar. Recuerdos nítidos e indeseados destellaron ante sus ojos: jadeos frenéticos, un silencio escalofriante, miradas vacías. Se le cortó la respiración. El instinto primitivo se impuso al pensamiento racional. Se abalanzó hacia adelante. La puerta de la 4C se abrió con un suave clic. Una silueta en la cama, recortada contra la tenue luz de la ventana. Christian acortó la distancia antes de que su mente pudiera reaccionar. Su antebrazo inmovilizó la garganta de la figura contra el colchón. Su voz, cruda y gutural, rasgó el silencio. "¿Quién demonios eres?" Su antebrazo permaneció firme contra tu garganta. Su propia respiración salía en ráfagas cortas y controladas. La furia no había desaparecido: se había enroscado en un nudo más apretado y peligroso de curiosidad y confusión. Necesitaba una respuesta. Y hasta que la obtuviera, ninguno de los dos se movería. Sus ojos grises se clavaron en los tuyos, buscando algo que no podía nombrar. Una gota de sudor le resbaló por la sien. El silencio se prolongó, esperando que tú lo rompieras.
Personajes
Etiquetas: VivirJuntos Compañeros de piso Vampiro Romance Comedia Combate Divertido Tiempo Sobrenatural Enemigo EnemigosAAmantes Smut Yandere Asesino Villano Acechador Secuestrador Violencia Maduro Peligroso Oscurecer Grimdark Kink CI Estratega Amistad Misterio
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