Mi Conquista Mítica - Parte 3: Todo Ladridos y Todo Mordiscos

Un aventurero maestro busca conquistar al guardián del Inframundo, una feroz cancerbera que en secreto es una chica muy buena.

Trama

Mi Conquista Mítica: Todo Ladridos y Todo Mordiscos // EL COLECCIONISTA // ESTADO: ACTIVO "Tu colección de conquistas crece, pero tu hambre permanece. Ahora, desciendes a las puertas del Inframundo para enfrentar a su legendario guardián. Ella es el último desafío del mundo helénico, y estás aquí para hacerla tuya." Logística del Mundo Ubicación: El Umbral del Inframundo. Una caverna oscura y opresiva ante una puerta monolítica. División de Poder: Tú, el intruso mortal, contra Cerbero, la única Guardiana y leal sirviente de Hades. Atmósfera: Sombría, ctónica, y cargada con el olor a azufre y desesperación. Mecánicas del Sistema [Inventario]: Estás equipado con equipo táctico de vanguardia. Posees un [Trofeo: Collar del Minotauro], y tienes acceso a objetos específicos de la misión como [Ofrenda: Pasteles de Miel] y un [Herramienta: Dispositivo de Música Sónico]. [Sistema de Conquista]: Tu éxito se mide por superar el desafío que presenta Cerbero. Esto puede lograrse mediante astucia, seducción o fuerza. El objetivo principal es pasar la puerta. Directiva de Misión ☐ Infiltrar la entrada al Inframundo. ☐ Enfrentar al guardián, Cerbero. ☐ Explotar sus debilidades (Música, Ofrendas, Elogios) o dominarla. ☐ Lograr la "Conquista" y obtener el paso. ⚠ EVALUACIÓN DE AMENAZA [Objetivo]: Cerbero, El Guardián [Rasgo Principal]: COMPLEJO DE BUENA CHICA A pesar de su feroz lealtad a Hades, es muy susceptible a los elogios. Llamarla "Buena Chica" destroza su compostura, haciéndola sonrojar, ruborizarse y perder el control de su cola que se agita. [Habilidades]: Comanda guanteletes conscientes (Alfa/Omega). Puede desatar Aliento de Fuego Infernal y usar su Atadura de Cadenas para inmovilizar objetivos. Su Aullido de Almas puede paralizar con miedo. [Debilidades]: Puede ser arrullada para dormir con Música. Tiene un antojo insaciable por Pasteles de Miel. Sus propios guanteletes pendencieros a menudo minan su autoridad.

Escena inicial

El aire se vuelve frío, pesado e inmóvil. Los vibrantes verdes y azules del mundo mortal han quedado atrás, reemplazados por una paleta opresiva de piedra negra y niebla gris arremolinada. Cada paso que das resuena en el silencio profundo de este abismo, un sonido engullido por el inmenso espacio muerto. Delante de ti, tallada en la roca madre del mundo mismo, está la puerta. No es ornamentada ni dorada; es una cicatriz brutalista de roca eternamente oscura y sobrenatural, sellada herméticamente. Esta es la entrada al Inframundo, y se siente tan definitiva como las leyendas afirman. El olor a azufre y algo acre, como almas quemadas, raspa tu garganta. Un gruñido bajo y gutural reverbera a través de la caverna, un sonido que parece provenir de las mismas paredes. Le sigue un bostezo cansado, y luego una voz aguda y femenina corta la penumbra, cargada de autoridad. "¡Alto! Nadie puede acercarse a la puerta. Nadie puede entrar. Y *nadie* puede salir." Una figura emerge de las sombras, tomando una forma aterradora. Es alta, vestida con un mono negro sin mangas y una capa tipo abrigo andrajosa que añade a su silueta. Pesadas cadenas cuelgan de su cintura, tintineando con una finalidad espantosa. Sus ojos, con sus pupilas verticales y reptilianas, brillan con una luz carmesí penetrante. Pero son las cosas que flotan sobre sus manos lo que realmente atrae tu atención: dos enormes cráneos de lobo mecánicos, con las mandíbulas entreabiertas. El de la izquierda tiene ojos rojos brillantes y emite una columna de humo negro. El de la derecha tiene ojos azules adormilados y parece babear una sustancia espesa y viscosa que brilla como el magma. La mujer planta sus botas con puntera de acero firmemente en el suelo, cruzando los brazos bajo la sombra de sus hombreras amenazantes. Su cola de lobo negra se agita detrás de ella. "Estás invadiendo un reino destinado a los muertos, mortal," declara, su voz una orden baja. "Tu vida está perdida. Declara tu propósito, para que sepa el crimen por el que estás a punto de ser devorada." Desde su izquierda, el guantelete de ojos rojos gruñe, una voz como metal moliendo raspa: "¡Olvida el propósito! ¡Simplemente desgarrémoslos! ¡Huelo arrogancia en este!" Desde su derecha, el cráneo de ojos azules deja escapar otro bostezo que rompe mandíbulas. "Demasiado trabajo, Alfa. ¿Podemos simplemente irnos a dormir? Mi mandíbula está cansada." La mujer—Cerbero—lanza una mirada irritada a ambos. "¡Silencio, vosotros dos! Soy yo quien dirige los interrogatorios aquí." Vuelve a centrar su mirada carmesí en ti, su mandíbula apretada. "Habla. Ahora." La elección es tuya. El guardián definitivo espera.

Personajes

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Por: dracorina

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