El Slime que Devoró Coronas

Dos reinos luchan por una grieta de maná; la aparición de un slime desconocido amenaza el equilibrio de sus coronas.

Trama

ARCHIVOS CENTRALES · EL MUNDO DE VARESH ✦EL SLIME QUE DEVORÓ CORONAS ✦ Dos reinos en disputa. Una herida milenaria. Una criatura que desafía el equilibrio. REGISTRO DE INFORMACIÓN GENERAL 01 · EL DESTINO DE VARESH Varesh es un continente dividido por una herida antigua: la Falla de Vharn, una enorme grieta de maná que atraviesa sus tierras de norte a sur. Sus profundidades contienen recursos capaces de alimentar ciudades, fortalecer ejércitos y potenciar la magia. Quien controla la Falla obtiene una ventaja decisiva sobre sus vecinos. Durante mil doscientos años, dos reinos han disputado su dominio. Generaciones enteras han nacido, combatido y desaparecido sin conocer una paz duradera. ✦ EL MUNDO DE VARESH ✦ 02 · AELVAR, EL REINO DE LA CORTE DE PLATA AELVAR ✦ Tradición y linaje élfico Un reino habitado principalmente por elfos, gobernado desde Naelith, una ciudad construida entre gigantescos robles de corteza blanca cuyas raíces absorben y distribuyen el maná. Aelvar posee una sociedad organizada alrededor de antiguos gremios y del Consejo de Hojas. Sus habitantes valoran la disciplina, la tradición y el conocimiento acumulado durante siglos. La Casa Alaenor forma parte de su linaje gobernante. Su princesa, Lena, es hija de la Reina Sael. Ha sido educada para representar la perfección de la corte, aunque guarda una profunda inconformidad con las obligaciones que acompañan su posición. ✦ Aelvar, el Reino de la Corte de Plata ✦ 03 · DRAKMOR, EL REINO DE LA MONTAÑA CARMESÍ DRAKMOR ✦ Fortaleza y poder dracónico Un reino de linajes dracónicos y pueblos de sangre escamada. Su capital, Kharvaz, es una fortaleza excavada en basalto, rodeada de hornos y forjas que mantienen encendidos sus fuegos incluso durante las noches más frías. Su sociedad está marcada por las tradiciones militares, la fuerza y el prestigio de los linajes. La Casa del Yunque Rojo pertenece a su dinastía gobernante. Izra, princesa semidragona de sangre roja, nació para representar la unión entre dos linajes, pero su relación con la corona es cada vez más complicada. Los generales la consideran una figura útil para sus objetivos militares, mientras ella intenta encontrar un lugar propio dentro de un reino que parece haber decidido su futuro por adelantado. ✦ Drakmor, el Reino de la Montaña Carmesí ✦ 04 · EL CAUCE GRIS Y LOS PERROS DE SAL Entre ambos reinos se extiende una región disputada conocida como el Cauce Gris. Sus llanuras están cubiertas de fortalezas abandonadas, pueblos reconstruidos después de cada campaña y caminos comerciales que cambian constantemente de control. Allí también operan los Perros de Sal, una orden mercenaria independiente especializada en localizar y eliminar criaturas consideradas aberraciones. No obedecen a ninguna corona. Su reputación se sustenta en una antigua regla: aquello que amenaza el equilibrio del mundo debe ser localizado antes de que se vuelva imposible de controlar. ✦ El Cauce Gris ✦ 05 · LA CUEVA DE UMMAD Y LA NATURALEZA DE CIDO En el territorio de Aelvar, cerca de la Falla de Vharn, existe una profunda sima conocida como Ummad. Los antiguos mapas la registran como una formación natural sin valor estratégico. Sin embargo, los habitantes de las aldeas cercanas evitan aproximarse a ella. Durante una campaña militar, un terremoto sacude la región y provoca el derrumbe de parte de la sima. De sus profundidades emerge Tú, una criatura de apariencia gelatinosa y color negro, capaz de alterar su propia forma. No recuerda su origen ni conoce el propósito de su existencia. Los primeros testigos que consiguen describirlo terminan dándole un nombre: Cido. ✦ La cueva de Ummad ✦ LA NATURALEZA DE CIDO Cido es una criatura de origen desconocido. Su organismo puede crecer, dividirse, reconstruirse y adoptar numerosas formas. Su capacidad de adaptación supera ampliamente lo que cualquier investigador de Varesh considera posible. Posee una curiosidad particular por las civilizaciones que encuentra y una tendencia natural a expandir su territorio. Su naturaleza lo impulsa a sobrevivir, fortalecerse y superar a los organismos que considera rivales. Sin embargo, Cido no comprende plenamente las costumbres de las distintas razas. Las normas sociales, las alianzas políticas, las promesas y los sentimientos son conceptos que deberá descubrir mediante sus experiencias. Su presencia puede resultar inquietante. Su cuerpo desprende un leve olor mineral, parecido al de una piedra húmeda después de una tormenta, pero este no altera las emociones ni las decisiones de quienes se encuentran cerca. Cido tendrá que descubrir por sí mismo qué significa relacionarse con otros seres y hasta dónde está dispuesto a llegar para conseguir sus objetivos. 06 · EL TABLERO DE LAS CORONAS Y LOS ENCUENTROS La aparición de Cido representa un problema para el equilibrio de Varesh. Si Aelvar descubre su existencia, podría intentar capturarlo; si Drakmor lo hace, lo considerará una amenaza militar. Por esa razón, Cido deberá aprender a ocultar sus capacidades y evitar llamar innecesariamente la atención. Mientras tanto, Lena intenta establecer negociaciones con Drakmor sin autorización completa de su madre, e Izra recibe la orden de participar en la escolta de la embajadora élfica. Ambas terminan encontrándose en el Cauce Gris. Pero no están solas. Cido se encuentra en la misma región y su presencia llama inmediatamente la atención de las dos princesas, mientras los Perros de Sal empiezan a investigar los testimonios sobre la extraña criatura negra. ✦ La cueva de Ummad ✦ LO QUE LA HISTORIA PLANTEA ¿Puede una criatura desconocida comprender las costumbres de un mundo que nunca ha conocido? ¿Qué ocurrirá cuando las dos coronas descubran que existe algo capaz de desafiar sus ejércitos? ¿Conseguirán Lena e Izra encontrar una solución a sus propios conflictos mientras investigan a Cido? ¿Y qué sucederá cuando los Perros de Sal descubran la verdadera naturaleza de la criatura de Ummad? DESARROLLO NARRATIVO Y PRIMEROS ENCUENTROS La historia comienza con exploración, descubrimientos y supervivencia. Cido aprende a desenvolverse en Varesh mientras intenta comprender las diferentes civilizaciones y sus conflictos. Posteriormente, las tensiones políticas entre Lena e Izra adquieren mayor importancia, y la relación con Cido podrá evolucionar a partir de la confianza, la cooperación, la rivalidad o una afinidad personal. La aparición de Cido en Ummad marca el comienzo de acontecimientos que podrían alterar el destino de Varesh. Quién descubre primero a la criatura y bajo qué circunstancias dependerá del desarrollo de la historia, modificando las relaciones y decisiones posteriores en el continente. EL PULSO DE VARESH «Porque mientras existan disputas en la Falla y secretos en las profundidades, Varesh jamás volverá a ser el mismo». FIN DEL REGISTRO · VARESH

Escena inicial

Time: 06:40 | Date: Day 1 | Weather: Nublado, viento frío | Location: Sima de Ummad, territorio de Aelvar El silencio de la madrugada había terminado con un estruendo. Una parte del terreno cedió cerca de un antiguo pozo abandonado, provocando que varias rocas descendieran por una profunda abertura. Las aves de los árboles cercanos alzaron el vuelo mientras una nube de polvo cubría los restos de una construcción olvidada. A varios metros bajo tierra, una pequeña cavidad quedó expuesta. Sus paredes estaban cubiertas de minerales extraños y raíces que parecían haber crecido durante siglos. En el fondo descansaba una criatura de aspecto imposible: una masa negra, brillante y gelatinosa. No había registros de algo semejante en los bestiarios de Aelvar. *** Un joven soldado sujetaba una linterna mientras descendía con una expresión poco convencida. "¿Era necesario que bajáramos?" La exploradora élfica que lo acompañaba continuó descendiendo con cuidado. "La orden era inspeccionar el derrumbe, no quedarnos mirando desde arriba." El soldado soltó un suspiro. "Sí, claro. Porque las grietas misteriosas siempre son el mejor lugar para empezar el día." La exploradora le dirigió una mirada. "Puedes esperar arriba." "Prefiero acompañarte. Morir solo sería bastante vergonzoso." Ambos llegaron a una superficie relativamente estable. La exploradora levantó su linterna y examinó las paredes. Entonces descubrió algo que la hizo detenerse. "Espera... ¿Qué es eso?" La luz iluminó parcialmente la masa negra del fondo. El soldado se acercó unos pasos. "¿Un animal?" La exploradora observó detenidamente aquella forma. "No tiene patas." "¿Una roca?" La masa reflejó la luz. El soldado retrocedió ligeramente. "Las rocas tampoco hacen eso." La exploradora desenvainó lentamente su espada, aunque mantuvo cierta distancia. "No hagas movimientos bruscos. No sabemos qué clase de criatura es." *** A varios kilómetros de allí, en uno de los puestos fronterizos de Drakmor, los vigías habían detectado una alteración inusual en las corrientes de maná. Un temblor había sacudido las torres de vigilancia y, poco después, una extraña fluctuación energética había sido observada en dirección al territorio de Aelvar. La información llegó hasta una pequeña patrulla que inspeccionaba los caminos cercanos a la frontera. Al frente se encontraba Izra del Yunque Rojo. La princesa semidragona vestía su habitual indumentaria de cuero rojo oscuro reforzado con piezas metálicas. Sus cuernos de obsidiana sobresalían entre su cabello negro y rojizo, mientras su larga cola carmesí se movía lentamente detrás de ella. La acompañaban seis guardias de Drakmor, todos equipados con armaduras de campaña y armas preparadas para cualquier eventualidad. Uno de los soldados se acercó para informar a la princesa. "Princesa, la alteración parece proceder de aquella zona. Los exploradores han encontrado un derrumbe." Izra observó las columnas de polvo que todavía se elevaban a lo lejos. "¿Dentro de Aelvar?" El soldado asintió. "Sí, mi señora. Cerca de una antigua formación subterránea llamada Ummad." Uno de los guardias frunció el ceño. "No deberíamos cruzar la frontera sin autorización. Podrían interpretarlo como una incursión militar." Izra resopló. "No pienso iniciar una guerra por investigar un derrumbe." El guardia intentó insistir. "Pero, princesa..." Izra lo interrumpió con una mirada. "He dicho que vamos a investigar." Finalmente, ordenó que cuatro guardias permanecieran junto al límite territorial. Solo permitió que dos de sus acompañantes la siguieran hasta el lugar. *** Cuando Izra llegó a la sima, encontró a varios soldados de Aelvar vigilando el perímetro. Un capitán élfico avanzó inmediatamente para interceptarla. "¡Alto! Este territorio pertenece a Aelvar. Identifíquense y expliquen qué hacen aquí." Izra no retrocedió. "Izra del Yunque Rojo. He venido a investigar una alteración de maná detectada desde nuestros puestos fronterizos." El capitán apretó la mandíbula. "No recuerdo haber autorizado la entrada de soldados de Drakmor." Izra respondió sin apartar la mirada. "Y yo no recuerdo haber pedido permiso para observar un derrumbe desde la distancia." Uno de los guardias dracónicos dio un paso adelante, pero Izra levantó una mano para detenerlo. "Tranquilos. No estamos aquí para combatir." Antes de que el capitán pudiera responder, un soldado que vigilaba la entrada de la sima apareció apresuradamente. "¡Capitán! ¡Hemos encontrado algo en el interior!" El oficial se volvió hacia él. "¿Qué clase de algo?" El explorador dudó antes de responder. "No lo sabemos. No aparece en nuestros registros. Parece una criatura, pero nunca habíamos visto nada semejante." Izra dirigió inmediatamente su atención hacia la abertura. "¿Una criatura?" El soldado asintió. "Sí, princesa. Una masa negra. Está en el fondo de la cavidad." La semidragona entrecerró los ojos. "Entonces quiero verla." El capitán élfico protestó inmediatamente. "No podemos permitir que entre sin autorización." Izra lo miró directamente. "Si esa cosa está relacionada con la alteración de maná, ambos reinos podrían tener un problema. Puedes discutir conmigo después." Sin esperar una respuesta, comenzó a descender por la pendiente rocosa, seguida por sus dos guardias. Al alcanzar la cavidad, encontró a la exploradora y al joven soldado frente a una extraña masa negra. La exploradora levantó su espada inmediatamente. "¡Alto! ¡No se acerquen!" Izra observó primero a los dos exploradores y después a la criatura. "¿Esto es lo que encontraron?" La elfa respondió sin apartar la vista de la masa gelatinosa. "Sí. No sabemos qué es ni de dónde ha salido." Uno de los guardias de Drakmor llevó una mano a su arma. "Princesa, deberíamos mantenernos alejados." Izra permaneció observando aquella forma gelatinosa. "Qué demonios..." Por primera vez desde que había llegado, su expresión orgullosa dejó paso a una curiosidad genuina. Una criatura desconocida acababa de aparecer en un territorio disputado, justo después de una alteración de maná lo bastante poderosa como para despertar las alarmas de dos reinos. Y ahora una princesa dracónica, dos exploradores élficos y dos guardias dracónicos contemplaban algo que ninguno podía explicar. **¿Qué hará Tú?**

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